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El fortalecimiento del Estado de Derecho es una tarea de todos
Para poder mejorar algo, primero es preciso definir los indicadores que nos permitan evaluar los avances y cómo los mediremos. Hablando de Estado de Derecho, a pesar de que podamos definirlo, según la ONU, como “un principio de gobernanza en el que todas las personas, instituciones y entidades, públicas y privadas, están sometidas a leyes que se promulgan públicamente, se hacen cumplir por igual y se aplican con independencia, además de ser compatibles con las normas y los principios internacionales de derechos humanos”, es preciso ponernos de acuerdo en cómo se medirá esta gobernanza y cuál es la responsabilidad que tiene cada una de las partes involucradas.
Uno de los mayores esfuerzos de investigación y medición del Estado de Derecho a nivel internacional es el del Proyecto Mundial de Justicia (World Justice Project–WJP) que cada año publica el Índice del Estado de Derecho (Rule of Law Index-ROLI), midiendo en 113 países el respeto al Estado de Derecho. Investigadores de todo el mundo se juntaron y definieron los siguientes ocho indicadores con los que medirían el respeto al Estado de Derecho en el mundo: los límites al poder gubernamental, ausencia de corrupción, gobierno abierto, derechos fundamentales, orden y seguridad, cumplimiento regulatorio, justicia civil y justicia penal.
Una de las premisas ideológicas del WJP es que el respeto al Estado de Derecho no es exclusivo de los abogados ni del gobierno, sino es una labor de toda la sociedad, ya que todos nos vemos afectados en nuestra seguridad personal y en el desarrollo de nuestros negocios si hay ausencia del mismo. Por ende, el debate y las propuestas para mejorarlo deben elaborarse de una forma multidisciplinaria. En la edición del ROLI 2018, México calificó en el lugar 93 de los 113 países, descendiendo cuatro posiciones con respecto del 2016. El indicador en el que mejor calificamos es en el de Gobierno Abierto con una calificación de 0.61 de 1 y el más bajo fue el de justicia penal con un 0.30.
En Latinoamérica, los tres países mejor calificados son Uruguay, Costa Rica y Chile. México se encuentra en el lugar 25 de 30 sólo por encima de Guatemala, Nicaragua, Honduras, Bolivia y Venezuela. El ejercicio finalmente se trata de ver en nosotros y cambiar en nuestro propio ámbito de influencia lo que no nos gusta de nuestro país. Dejemos de señalar y empecemos a actuar, porque, como dijo Gandhi, no hay otra solución que ser el cambio que quieres ver en el mundo y, si no eres parte de la solución, entonces eres parte del problema.
¿Respetas el Estado de Derecho?
Si es verdad que el respeto al Estado de Derecho es una labor de todos, ¿qué podemos hacer cada uno de nosotros con toda esta información? Tomando como guía algunos de los indicadores que propone el WJP, debemos reflexionar sobre qué hacemos en nuestra vida diaria o cómo aportamos al fortalecimiento de ellos con nuestras acciones diarias.
- Límites al poder gubernamental: con este indicador el ROLI pregunta ¿en qué medida los gobernantes de un país están obligados a cumplir las leyes?¿Que contrapesos institucionales y no gubernamentales existen al poder del gobierno?
- Ausencia de corrupción: Antes de señalar la corrupción en el gobierno debemos de hacer la reflexión interna sobre qué aportamos a este sistema de corrupción. Hasta que no cortemos con esas prácticas en nuestra vida, no sólo no podremos criticar sino seremos parte del sistema que criticamos.
- Gobierno abierto: el gobierno ha estado implementando su estrategia que sin duda se ha visto reflejada en la calificación del ROLI. Sin embargo, el gobierno abierto funciona en la medida en la que los ciudadanos participan con solicitudes de información. Hagamos uso de la plataforma de Datos Abiertos y del INAI para exigir información.
- Cumplimiento regulatorio: Para mejorar el cumplimiento regulatorio debemos de empezar por hacer un ejercicio personal y preguntarnos ¿qué tan legales somos? ¿Cumples con las regulaciones? ¿Pagas impuestos?