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Robo-advisors, los nuevos asesores financieros
Las innovaciones tecnológicas han creado cambios disruptivos en diferentes industrias, como la renta de películas, taxis y agencias de viajes. El sector financiero no es la excepción. En Estados Unidos, decenas de nuevas empresas se han creado en la búsqueda de cambiar los modelos tradicionales de inversión. Estas empresas ofrecen servicios financieros de bajo costo, fáciles de utilizar y sin un capital mínimo. ¿Cómo lo logran?
Por medio de un robo-advisor o un robot asesor, el dinero de los clientes es gestionado de forma automatizada de acuerdo con su perfil, el cual es analizado y procesado en algoritmos, para diseñar un plan de inversión a la medida. En el momento en que el usuario lo desee, puede modificar su objetivo y tolerancia al riesgo. Debido a la automatización utilizada y a que puede ser vendido de forma masiva, el cobro de tarifas es más bajo, comparado con los bancos y casas de Bolsa tradicionales.
Es importante destacar cómo afectaría esta nueva forma de invertir a los mercados financieros hoy en día.
Primero: las inversiones se vuelven más globales al buscar rendimientos de una empresa sin importar el país en el que ésta se encuentre.
Segundo: la volatilidad en los mercados puede disminuir al no involucrar las emociones de los gestores.
Por último: el proceso inversor es más riguroso, al ser controlado por un algoritmo, lo cual limita el número de operaciones realizadas.
¿Cuáles son las desventajas de invertir a través de un robo-advisor? El robot funciona con base en la información almacenada, por lo que no todos preguntan la información suficiente para crear un portafolio a su medida. También existe el riesgo de fallas en los algoritmos utilizados, venta abusiva por señales no claras y preocupación de divulgación de datos personales.
Para elegir el robo-advisor adecuado, se deben tomar en cuenta los productos que ofrece, la información que elige para hacer sus recomendaciones y el análisis que realiza de la misma.
Al ser tan nuevo este tipo de asesores, no han pasado por una época de crisis o mercados a la baja. Por lo que sería un escenario nunca antes visto y exhibiría la relevancia que tiene tratar con personas para tranquilizarlas y explicarles las situaciones de la economía; sobre todo a inversionistas jóvenes, quienes cuentan con una mayor parte de sus inversiones con un alto riesgo, a largo plazo y en instrumentos de renta variable.
Esta nueva forma de gestión desafía a las administradoras de activos, quienes deben diferenciarse y no vender commodities, teniendo muchos clientes del segmento bancario que buscan rendimientos reales positivos en entornos volátiles. Cada vez más el sector financiero tiene el reto de ofrecer a sus clientes opciones de inversión con base en sus objetivos y metas, de manera sencilla, competitiva y con acceso a todo tipo de instrumentos, sin necesidad de ser expertos.
En México, aún no existen estas plataformas, por lo que sería interesante saber cómo se pueden constituir, quién las regularía, o si buscarán aliarse con un banco o empresas tecnológicas nuevas en el mercado. Los bancos cuentan con la ventaja de poder reforzar la información de los robots con base en la historia con la que cuentan de sus clientes, aunque se encuentran estrictamente regulados y por su tamaño, es difícil innovar de manera ágil.
El autor es Associate Product & Client Servicing Asset Management BBVA Bancomer.