La administración de las finanzas al llegar a la tercera edad tiene que ser mucho más precisa y cuidadosa, en donde se tomen en cuenta numerosos factores para tener un buen manejo del dinero y evitar que cualquier circunstancia ponga en riesgo el patrimonio construido con tanto esfuerzo.

De acuerdo con el Programa de Educación Financiera y Negocios “Aprende y Crece” de Banco Azteca, la mayoría de los adultos mayores vivirá de su pensión, contando apenas con los recursos necesarios para su manutención y para cubrir los gastos de salud.

Entre las principales acciones recomendadas para este segmento de la población se encuentra la elaboración de un presupuesto detallado para mantener un mayor control con sus finanzas.

Para la entidad, es importante anotar los ingresos fijos que se tienen, no sólo de la pensión, también de algún apoyo gubernamental o el salario que reciban en caso de haberse empleado nuevamente, adicional a esto, se considerarán los ingresos variables, como el apoyo económico recibido por familiares, así como la venta o renta de algún bien.

Una vez determinados los ingresos, se deben anotar los gastos y priorizar algunos por encima de otros, entre los cuales se deben de considerar, principalmente, los relacionados a cuestiones de salud.

“Normalmente los gastos a considerar se asignan de acuerdo con la prioridad o necesidad como alimentación, vestido, servicios, entre otros”, explica la institución.

De igual forma, se deben eliminar aquellas fugas de dinero en productos y servicios que pueden descartarse sin inconvenientes, así como descartar cualquier deuda, saldarla lo más pronto posible y mantener la tranquilidad en las finanzas.

Luis Rubén Chávez, director general de la plataforma YoTePresto, indicó que para cada etapa de la vida se debe de tener un presupuesto de ingresos y gastos, ya que conforme se avanza en la vida, los gastos y prioridades cambian, por lo que la vida no es la misma a los 30 o 40 que a los 60 o 70 años.

Su vejez, su dinero

Para Banco Azteca, lo ideal es que el adulto mayor sea quien administre sus finanzas por medio de productos, servicios y herramientas financieras formales, pero tampoco se descarta que algún familiar, como un hijo o nieto, le ayude con su dinero en caso de enfermedad o algún impedimento físico.

“Este proceso dará pie a que si en algún momento las personas presentan algunas dificultades para administrar sus recursos personalmente, asignen a un representante legal que tenga la facultad de administrar los servicios financieros del adulto”, precisó.

Prevención desde la juventud

A su vez, Chávez señaló que si se planea tener mayores ingresos al finalizar su vida laboral, lo recomendable es aportar 15% del sueldo a su afore a lo largo de su etapa como trabajador.

montserrat.galvan@eleconomista.mx