Al contratar un crédito o préstamo con cualquier institución financiera uno de los requisitos a considerar es la edad. En algunos casos, las entidades ponen como límite 50 o 60 años, debido a que al llegar a la tercera edad se cuenta con menos recursos para afrontar un compromiso financiero.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que a septiembre del 2019 en México se contabilizaron 15.4 millones de personas de 60 años o más, de las cuales 41.4% son económicamente activas.

Se prevé que para la próxima década este segmento aumente de manera significativa y conforme crezca su presencia en el mercado surgirán nuevos productos y servicios para atender sus necesidades.

Actualmente, algunas instituciones ya cuentan con productos, que si bien no están especializados en este sector de la población, les brindan facilidades para que los adquieran.

A decir de Sebastián Medrano, director general de la plataforma de contenidos financieros Coru.com, existe una tendencia de comenzar a ofrecer más servicios hacia la tercera edad, toda vez que son un grupo de personas económicamente activas y dispuestas a consumir más productos.

Para el directivo existen distintos factores que están convirtiendo a este grupo de la población en un potencial para el sector financiero, específicamente personas en un rango de edad entre 60 y 75 años, esto se debe a que los avances en tecnología y medicina han prolongado la vida de las personas.

“Los préstamos para pensionados en México son una especie de crédito de nómina, ya que las instituciones que los otorgan lo hacen basados en la pensión que reciben las personas a través de una cuenta”, afirmó.

Aunque los requisitos varían según cada entidad financiera, en general solicitan la documentación básica como identificación oficial, comprobante de domicilio y garantía.

De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), el crédito de nómina para adultos mayores y pensionados, se caracteriza por otorgarse a personas cuya edad rebasa los 60 años o bien que se encuentran pensionados.

“Las instituciones financieras que otorgan crédito a pensionados y jubilados consideran que una persona de 60 o 70 años tiene una amplia expectativa de vida y es una persona fuerte que cada vez tiene más tiempo para pagar su préstamo”, puntualizó Medrano.

En tanto, Francisco Villa, director de Soluciones Institucionales de Principal Fondos de inversión, recalcó que si bien los seguros y los créditos, en la mayoría de los casos, sí tienen un límite de edad para contratarlos. Por eso es importante que, si no pudieran contratar alguno de estos productos, los adultos mayores contaran con ahorros que les permitan afrontar cualquier gasto, cosa que, por desgracia, ocurre poco.

Más variedad pero mayor riesgo de fraude

En opinión de Medrano, una de las ventajas de este tipo de créditos es que hay gran diversidad de instrumentos dedicados a este sector de la población y pueden tramitar un crédito o una tarjeta, ya sea en entidades tradicionales o a través de fintech.

La Condusef detalló que los principales factores que afectan las finanzas de este segmento de la población son los fraudes como el tallado de tarjeta, clonación, cargos no reconocidos, fraude, robo de identidad, extorsión a domicilio, créditos exprés falsos, por lo que esto los coloca como un sector vulnerable.

Debido a lo anterior, el director de Coru.com recomendó acercarse directamente a la institución financiera y comparar al menos dos opciones y recordar que ante cualquier indicio de prácticas abusivas, acudir al Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam) o la Condusef para recibir asesoría gratuita.

montserrat.galvan@eleconomista.mx