La política de austeridad del gobierno liderado por Andrés Manuel López Obrador impactó a la obra pública de las entidades federativas del país, cuyo valor de producción en los primeros meses de este año registró su caída más pronunciada en los últimos 17 años.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el sector público de la construcción presentó una disminución anual de 18.0% real en el periodo enero-marzo del 2019, el peor resultado, para un primer trimestre, desde el 2002, cuando se mostró un desplome de 20.0% en el valor de la obra pública.

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), aseguró que las políticas de austeridad efectuadas por la administración federal son las responsables de dicho comportamiento.

Indicó que una serie de modificaciones al presupuesto y asignación de recursos, cuyo fin es cuidar las finanzas públicas, provocaron este descenso. “Cuando aplicamos una política de austeridad a fin de hacer un balance en las finanzas públicas, el ramo de la construcción, la obra pública, es el primer sector que se recorta”.

“En ese sentido, el desarrollo de obra pública se ha quedado varado en muchas entidades porque hay una gran dependencia hacia los recursos federales. Otro factor es que no se ha contemplado la construcción de vivienda de interés social, cuando se apuesta por esta rama rara vez se registran caídas”, destacó.

“Puede ser que, por buscar una consolidación en las finanzas públicas y aumentar las reservas federales, es que esta caída se registra”, expuso el director del IDIC.

Sin embargo, aseveró que también la desaceleración económica y la incertidumbre generada por la ratificación del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá —se agregaría la imposición de aranceles a todas las importaciones de productos procedentes de México que anunció el presidente Donald Trump— son factores que han mermado al sector de la construcción.

“El hecho de que las economías del resto de los países están mostrando desequilibrios también nos afecta y más si no estamos ofreciendo un panorama seguro para invertir. Muchos de los capitales que llegaban eran por las condiciones que se tenían en materia de comercio con nuestros dos países vecinos del norte. Al no llegar inversiones privadas, las autoridades prefieren ahorrar en lugar de desarrollar infraestructura pública”, puntualizó.

Héctor Magaña Rodríguez, coordinador del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, señaló que la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco, así como las licitaciones directas para desarrollar proyectos han provocado que la Iniciativa Privada no quiera mayor participación en las obras públicas.

“Si tienes estos antecedentes se genera una serie de incertidumbre para las constructoras, no se apuesta por trabajar en proyectos públicos. Aunque está la otra cara de la moneda, hay empresas que están esperando a que lleguen recursos públicos, se encuentran varadas porque la Secretaría de Hacienda y Crédito Público no asigna (...) Esta caída se dio porque no se efectuaron las políticas públicas adecuadas”, expuso.

Entre las desventajas de que se haya dado esta disminución en la producción del sector público, refirió, destaca la falta de desarrollo de hospitales, escuelas, mejoras en transporte público e incluso construcción de caminos y vías carreteras. “Puede ser que incluso edificios que pertenecen al gobierno que necesitan reparaciones no están siendo atendidos. O instalaciones lastimadas por sismos y desastres naturales”.

Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), coincidió en que el desplome en obra pública fue resultado de la política de austeridad, además de la curva de aprendizaje de la nueva la administración federal.

“También el cambio de gobierno provoca que se vea esta caída, es la curva de aprendizaje, por lo mismo no implica que esto vaya a ser así necesariamente todo el 2019, ya que en el resto del año llegarán los recursos y la situación se normalizará, tenemos el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía”, dijo.

Puntualizó que otro factor que se suma es la dependencia que tenían las entidades federativas al Ramo 23 Provisiones Salariales y Económicas, ya que sus recursos se usaban para el desarrollo de infraestructura. “Actualmente hay muchos proyectos que dependían de este ramo, y a falta de presupuesto no pueden seguir”.

“Otro indicador que se ve afectado por este resultado es la generación de empleo, el cual ha caído. Conforme se normalicen estos proyectos se verá una recuperación”, detalló.

Al alza

A nivel estatal, en los primeros tres meses del presente año, 14 entidades del país presentaron crecimientos en la producción de obra pública, destacando Colima (151.8% anual real), Nayarit (67.9%), Campeche (56.4%), Coahuila (49.3%), Tamaulipas (49.0%), Guanajuato (44.4%) Puebla (43.4%) y Zacatecas (24.6 por ciento).

José Luis Guardado, docente de la Unidad Académica de Economía de la Universidad Autónoma de Zacatecas, indicó que estos resultados se deben a una serie de políticas públicas estatales, “donde los gobiernos han hecho una serie de maniobras, como pedir préstamos o alianzas con la Iniciativa Privada, para seguir desarrollando infraestructura”.

“Zacatecas, por ejemplo, es una de las entidades donde sus actividades económicas han estado a la baja, por lo mismo cualquier movimiento a favor significa un repunte; sin embargo, no es para celebrarlo, ya que queda mucho por hacer”, comentó.

De la Cruz Gallegos explicó que para entidades como Campeche los resultados al alza se han dado por una serie de políticas de diversificación económica a fin de disminuir la dependencia del sector petrolero, “y para lograr repuntar otras actividades se debe desarrollar obra pública”.

En zozobra

Al otro extremo, los descensos más pronunciados en el sector público se observaron en Baja California Sur (68.9%), Quintana Roo (66.7%), Querétaro (66.4%), Nuevo León (54.0%), Tlaxcala (53.5%), la Ciudad de México (51.5%), Jalisco (50.0%) y Oaxaca (48.0 por ciento).

Para el académico de la Universidad Autónoma de Querétaro, Humberto Banda Ortiz, el hecho de que las entidades que anteriormente presentaban grandes avances en materia de infraestructura estén a la baja a inicios de este año “se debe a que las inversiones se han alejado por el gobierno federal”.

“En el caso de Baja California Sur, Quintana Roo y Querétaro, estas tres entidades dependen mucho de la Iniciativa Privada. Si los empresarios ven que no hay estabilidad no invierten, por ende, el desarrollo se paraliza. Para desarrollar obra pública se necesita mano de obra privada, y al ver que no hay un panorama seguro no participan”, acotó.

“La falta de políticas claras, así como la actual austeridad —el hecho de que no liberen recursos— han paralizado el desarrollo de infraestructura. Este panorama se ve que puede continuar, porque no se han reconocido errores ni propuesto otros planes”, expresó.

Fundamentos

Según cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el gasto en inversión física, rubro del cual depende la obra pública, descendió 13.1% a tasa anual real en los primeros tres meses del 2019.

Por su parte, el gasto federalizado, que son los recursos que la Federación transfiere a estados y municipios, disminuyó 3.9% anual real en el lapso referido, que derivó principalmente de caídas en el Ramo 23, convenios y el apartado de protección social en salud.

Sector privado

Es importante mencionar que la obra privada, que aporta 63.1% del valor total de la construcción, creció 9.4% a tasa anual real en el primer trimestre del 2019, el mayor incremento en los últimos seis años, considerando sólo dicho periodo de análisis.

No obstante, este aumento no evitó que el sector de la construcción descendiera 2.9% a nivel nacional, el peor inicio de año desde el 2010.

Por entidad, las tasas más elevadas en la producción del sector privado se dieron en Tlaxcala (154.2%), Quintana Roo (99.3%), Hidalgo (84.9%), Morelos (78.0%), Guerrero (60.7%) y Veracruz (51.9 por ciento).

Mientras que las mayores contracciones fueron en Zacatecas (64.0%), Tabasco (56.1%), Oaxaca (51.9%), Campeche (37.5%), San Luis Potosí (17.1%), Sinaloa (13.7%) y Baja California Sur (8.2 por ciento).

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