Guadalajara, Jal. Los alrededor de 15,000 productores de leche de Jalisco, líder nacional en producción lechera, se encuentran en crisis debido al incremento en el costo de los insumos y el bajo precio que la industria les paga por el litro del lácteo, además de la sequía que afecta a todo el sector ganadero en la entidad.

“El incremento de los insumos para la producción, empezando por lo que se requiere para la alimentación, granos, el maíz, el sorgo, los concentrados, las pasturas y los energéticos que nos pegan a cualquier sector (...) y ahí está nuestro mayor problema, el que no haya un precio justo para lo que producimos”, dijo a El Economista, el presidente de la Unión Ganadera Regional de Jalisco (UGRJ), Adalberto Velasco.

Detalló que la producción de un litro de leche a los ganaderos locales les cuesta, en promedio, siete pesos o más, mientras la industria se los paga incluso por debajo de los siete pesos. Sin embargo, dijo, las empresas procesadoras del lácteo sí han incrementado los precios al consumidor final.

“Cuando hablamos de las industrias procesadoras de la leche nos referimos a todas, las grandes, las medianas, las pequeñas y los acopiadores (...) Nos pagan leches de 6.70 o 6.80 (pesos por litro) y nosotros creemos que un precio justo para el ganadero, debe rondar los nueve pesos”, subrayó el dirigente de los ganaderos en la entidad.

Debido a la situación crítica, algunas “decenas de ganaderos”, dijo, aunque sin precisar cifras, decidieron vender sus vacas para el sacrificio o utilizar sus tierras para cultivos como el agave, principalmente en los municipios de la región alteña.

“La escasez de agua también está ocasionando ya animales muertos; está ocasionando afectación a la economía de los propios ganaderos que ahora tienen qué gastar, además, en gasolina para acarrear agua”, añadió Velasco Antillón.

Debido a la crisis que enfrenta el sector, el pasado lunes, cientos de productores se apostaron frente a las empresas Sigma, Nestlé, La Concordia y la Empresa Productiva del Estado Liconsa, para exigir el pago de un “precio justo”.

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