Tijuana, BC. El Sistema Integral de Transporte de Tijuana (SITT) aún no funciona en la totalidad de su capacidad, por lo que pega en la competitividad a la ciudad al afectar no sólo a los usuarios sino también a los comercios, porque inhibe tanto la llegada de turistas como de inversionistas, advirtió el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-Servytur) Tijuana, Mario Escobedo Carignan.

Urgió a las autoridades locales a fijar un plazo para terminar el proyecto que, a pesar de funcionar, no puede hacerlo con las metas que se presentaron antes de poner en marcha la ruta troncal, ya que aún hace falta infraestructura para que la gente de la periferia pueda llegar a las estaciones principales.

El Proyecto Ejecutivo del SITT tiene un costo de 1,128 millones de pesos, de los cuales alrededor de 618 millones son recursos del ayuntamiento de Tijuana, así como del crédito destinado por el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos, y cerca de 509 millones de pesos que provienen del Fondo Nacional de Infraestructura.

La página oficial del SITT describe al proyecto como la composición de infraestructura especializada para la operación del transporte público masivo en Tijuana, cuyas eficiencias administrativas y tecnológicas conforman rutas de servicio a través de autobuses de alta capacidad que, en su conjunto, responden a una sustentabilidad y sostenibilidad.

“Es un sistema de transporte público masivo que por sus características será más rápido, seguro y confiable para los pasajeros. Está basado en el modelo denominado Bus Rapid Transit que ha tenido gran éxito en los últimos años en numerosas ciudades del mundo”, señala el mensaje del portal oficial.

Ruta Troncal

Desde diciembre del 2016, durante el último año de la administración local pasada, el alcalde Jorge Astiazarán Orcí dio el banderazo para que iniciaran las pruebas de la Ruta Troncal, que aún no estaba terminada; sin embargo, todavía en febrero pasado el proyecto no operaba por completo, ya que se había prometido la construcción de puentes peatonales para que la gente que vive en colonias cercanas pudiera llegar a las centrales para abordar.

Escobedo Carignan dijo que, además, se debían contar con rutas alimentadoras, es decir, un transporte público que sirva para el traslado de la gente hacia los espacios de abordaje, pero ni los puentes ni caminos están terminados.

“La necesidad de un transporte colectivo afecta directamente la competitividad de la ciudad, la productividad, y sobre todo la calidad de vida de los tijuanenses. Te abarata el costo de transporte y llegas mucho más rápido a tu destino”, afirmó .

[email protected]