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Inclusión laboral, una deuda de las empresas mexicanas
Las compañías deben convertir sus políticas de diversidad en resultados medibles, desde contratación hasta permanencia y desarrollo profesional.

La inclusión puede tener efectos sobre el compromiso y la atracción de talento.
La inclusión laboral representa una oportunidad para las empresas, pero también exhibe una brecha. Menos de 2% de las compañías en México contrata a personas con discapacidad, de acuerdo con cifras compartidas por Xavier López Ancona, CEO de KidZania.
Durante “Empatízate”, iniciativa de sensibilización sobre discapacidad y distintas condiciones de vida, López Ancona planteó que el reto empresarial no consiste únicamente en abrir vacantes, sino en identificar y reducir las barreras que limitan la participación de este segmento de la población.
“Queremos ver y descubrir cuáles son las barreras que ellos tienen cada día en su vida diaria”, explicó.
Las cifras expuestas durante la entrevista muestran la dimensión del problema. Las personas con discapacidad representan aproximadamente una de cada 11 personas en México. Sin embargo, en el caso de quienes tienen discapacidad motriz y son económicamente activos, alrededor de 20% tendría un empleo y sólo una cuarta parte de ese grupo contaría con trabajo formal.
La brecha involucra contratación, pero también permanencia. Para López Ancona, las compañías deberían observar cuánto tiempo permanecen las personas con discapacidad en sus puestos y si tienen oportunidades de construir una trayectoria profesional.
Desde la perspectiva empresarial, una estrategia de inclusión requiere revisar instalaciones, procesos de reclutamiento, capacitación y adaptación de puestos. Además, la accesibilidad no debe limitarse a la movilidad: también deben considerarse necesidades visuales, auditivas y cognitivas.
El programa “Empatízate” contempla alrededor de 60 experiencias inmersivas para acercar a los participantes a algunas de estas barreras. Entre las actividades se encuentran ejercicios realizados sin utilizar la vista, desplazamientos en silla de ruedas y simulaciones relacionadas con el envejecimiento y el embarazo.
Aunque la iniciativa busca generar sensibilización, el principal desafío para las organizaciones está en llevar ese aprendizaje a sus operaciones. Para las empresas participantes se plantea un proceso que incluye un diagnóstico sobre percepción de inclusión, una experiencia inmersiva, una sesión de sensibilización y recomendaciones de los colaboradores para sus centros de trabajo.
La medición será determinante para evitar que la responsabilidad social se reduzca a actividades aisladas. Entre los indicadores que pueden observarse están la proporción de personas con discapacidad contratadas, su permanencia, promociones, capacitación, remuneraciones y acceso a posiciones de responsabilidad.
También es necesario evaluar la accesibilidad de los espacios y los ajustes disponibles para diferentes condiciones. López Ancona considera que las empresas deben comenzar por una autoevaluación para conocer qué tan preparadas están para incorporar talento diverso.
La inclusión puede tener efectos sobre el compromiso y la atracción de talento, pero su impacto empresarial requiere evidencia y seguimiento. “Queremos cambiar por lo menos que la conciencia y la empatía se conviertan en acciones”, afirmó.
La primera etapa de “Empatízate” está prevista para septiembre y octubre en KidZania Santa Fe y el reto será que la sensibilización se traduzca en decisiones: contratación, adaptación de puestos, accesibilidad, permanencia y desarrollo profesional. Avanzar en estos indicadores puede representar no sólo una responsabilidad social, sino gestión más amplia de su capital humano.
