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Avance aún incipiente de las mujeres en la investigación científica

El premio “Para las Mujeres en la Ciencia” reconoció a ocho investigadoras mexicanas y destinó 1.55 millones de pesos en becas para que aceleren sus líneas de trabajo.

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Siete científicas mexicanas recibirán becas para impulsar sus investigaciones. Esto, de parte del premio “Para las Mujeres en la Ciencia”, que L’Oréal Groupe México entrega cada año.Foto: Cortesía

Maribel Ramírez Coronel

La participación de las mujeres en proyectos de investigación científica en México sigue siendo limitada. Hace dos décadas representaban el 27% de quienes lideraban o participaban en estos proyectos; hoy llegan al 33%. El avance existe, pero es claramente insuficiente y deja abierta una brecha que afecta tanto la equidad como la capacidad de innovación del país. Y es aún más marcada la subrepresentación si solo nos enfocamos a áreas estratégicas como lo relacionado con inteligencia artificial.

En ese marco cobran relevancia esfuerzos sostenidos como el premio “Para las Mujeres en la Ciencia”, que L’Oréal Groupe México otorga desde hace 20 años en alianza con la UNESCO y la Academia Mexicana de Ciencias.

En su edición 2026, la iniciativa reconoció a ocho investigadoras mexicanas y destinó 1.55 millones de pesos en becas para que aceleren sus líneas de trabajo, consoliden su liderazgo y maximicen el impacto de sus hallazgos. El programa distingue dos etapas de la carrera: Trayectorias Consolidadas, para científicas con madurez probada, y Talentos Nacientes, orientado a respaldar proyectos de posdoctorado en etapas tempranas.

Las tres premiadas en Trayectorias Consolidadas son Irene Antonia Cruz-González Espinosa, del Instituto de Astronomía de la UNAM, por su trabajo en astrofísica extragaláctica; Ingeborg Dorothea Becker Fauser, de la Facultad de Medicina de la UNAM, por sus investigaciones sobre leishmaniasis en México y estrategias innovadoras de diagnóstico, tratamiento y prevención; y Mercedes Guadalupe López Pérez, del Cinvestav, reconocida por una trayectoria de 34 años dedicada al estudio de distintas especies de agave mexicanos.

En Talentos Nacientes fueron distinguidas Lenci Karina Vázquez Jiménez, del Centro de Biotecnología Genómica del IPN, por el diseño racional de derivados de quinoxalina como inhibidores de JAK3 con potencial en neoplasias hematológicas; Gladys Alejandra Toledo Ibarra, del Centro Nayarita de Innovación y Transferencia de Tecnología, por su investigación sobre la alteración de la comunicación inmuno-endocrina inducida por microplásticos; Lizbeth Esmeralda García Velázquez, de la Universidad La Salle, por el estudio del daño genómico en el cerebelo envejecido y estrategias para preservar la capacidad motora; María Magdalena Zamora Corona, del Instituto de Neurobiología de la UNAM, por la caracterización del péptido antiangiogénico VIAN-c4551 y su posible aplicación en terapias accesibles contra enfermedades angiogénicas y cáncer; y María Teresa Córdova Alonso, del Centro de Investigación en Química Aplicada, por el desarrollo de materiales elastoméricos sustentables de látex natural reforzados con biocarón de candelilla para remediación ambiental.

Los apoyos, nos señala Araceli Becerril, directora de Responsabilidad Corporativa en L’Oréal México, buscan precisamente resolver una de las principales causas de deserción: la etapa de los 30 a 40 años, cuando muchas investigadoras enfrentan la decisión de formar familia sin contar con financiamiento que contemple esa realidad. Al ofrecer recursos concretos para continuar los proyectos en México, el premio contribuye a retener talento que de otro modo se pierde.

El programa tiene también un componente global que suma 26 años y opera en más de 120 países. Cada año se selecciona una científica por región —incluyendo la de las Américas— para un reconocimiento internacional que se entrega en la sede de la UNESCO en París. Explica Becerril que a lo largo de la historia de este premio, siete de las investigadoras reconocidas en ese nivel global han recibido posteriormente el Premio Nobel. Un caso emblemático es el de Katalin Karikó, cuyas investigaciones sobre ARN mensajero fueron fundamentales para las vacunas contra la COVID-19. La curaduría rigurosa y la visibilidad que otorga el premio han funcionado, en varios casos, como antesala de logros de alto impacto.

Más allá de los apoyos económicos, el reconocimiento cumple una función de referentes. El estudio Draw-A-Scientist documentó que, entre 1966 y 1977, menos del 1% de las niñas y niños dibujaba a una mujer cuando se les pedía representar a una persona científica; para 2016 la proporción había subido a cerca del 28%. Contar con investigadoras visibles y reconocidas ayuda a que más niñas y jóvenes se imaginen a sí mismas en estas carreras. Deborah Armstrong, directora general de L’Oréal Groupe México, ha subrayado que cuando se integra diversidad de perspectivas —incluida la de género— los resultados de la investigación son más sólidos, las soluciones más creativas y la innovación más rápida. En la propia empresa, el 69 % de los científicos son mujeres y ellas han presentado el 55 % de las patentes.

Los proyectos premiados este año ilustran el potencial concreto de esa diversidad: desde soluciones de salud pública (leishmaniasis, cáncer hematológico, terapias antiangiogénicas) hasta materiales sustentables y el conocimiento profundo de recursos naturales mexicanos como el agave. Varios de ellos tienen implicaciones directas en costos de atención, soberanía tecnológica y aprovechamiento de la biodiversidad.

A 20 años de su llegada a México, el premio ha apoyado a más de 120 científicas y este año recibió alrededor de 350 postulaciones. La Academia Mexicana de Ciencias organiza el proceso de selección a través de un jurado especializado, lo que garantiza independencia. El avance del 27% al 33% demuestra que es posible mover la aguja, pero también que el ritmo sigue siendo lento. Iniciativas como esta, que combinan financiamiento, visibilidad y una alianza sólida entre sector privado, academia y organismos internacionales, siguen siendo necesarias para que la participación de las mujeres en la ciencia deje de ser incipiente y se convierta en una fortaleza real del sistema de innovación mexicano.

Maribel Ramírez Coronel

Comunicadora especializada en temas de salud pública e industria de la salud. Cursó la maestría en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM. Forma parte de la iniciativa www.HospitalsinInfecciones.com. Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, plataforma de contenidos sobre salud femenina.

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