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Sobreendeudamiento en hogares mexicanos: el riesgo se concentra en familias de bajos ingresos
En México no hay un problema sistémico de sobreendeudamiento en los hogares, pero existen focos de vulnerabilidad entre familias de bajos ingresos, advierten Banxico y Condusef. Descubre los principales riesgos, cifras de deuda y recomendaciones para mantener la salud financiera familiar.

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En México no existe un problema sistémico o generalizado de sobreendeudamiento en los hogares; sin embargo, existen “focos de vulnerabilidad” que requieren atención, particularmente entre la población de menores ingresos, consideran analistas financieros y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).
Siete de cada 10 personas presentan indicios de sobreendeudamiento en el país, debido a que gastan más de lo que ganan, según la reparadora de crédito Bravo. De acuerdo con los resultados de “El Perfil del Deudor 2025”, la deuda promedio de los mexicanos fue de 193,198 pesos. Esto implica que sus obligaciones financieras son 7.9 veces mayores que sus ingresos promedio (24,426 pesos).
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Si se evaluara el endeudamiento de las familias con los colores de un semáforo, la situación actual está en amarillo considerando factores cualitativos, considera Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex.
A nivel agregado, el endeudamiento de las familias en México es relativamente moderado frente al tamaño de la economía. De acuerdo con el Banco de México (Banxico), a septiembre de 2025, la deuda de los hogares equivalía a alrededor de 17.2% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que sus activos financieros representaban una proporción considerablemente mayor. “Esto sugiere que no existe necesariamente un problema generalizado de sobreendeudamiento”, señala la especialista.
El peligro está en los hogares con más bajos ingresos
Sin embargo, los promedios nacionales pueden ocultar diferencias importantes. Los hogares con ingresos más bajos tienen menor margen para absorber aumentos en los precios de los alimentos, transporte y otros gastos esenciales. Si además mantienen saldos elevados en tarjetas de crédito o recurren a préstamos personales con tasas altas, una parte creciente de sus ingresos puede destinarse al pago de deudas, reduciendo su capacidad de consumo y ahorro.
También hay señales que vale la pena vigilar en la morosidad del crédito al consumo. Banxico reportó aumentos en algunos segmentos, particularmente en los préstamos personales y entre los acreditados de menores ingresos. “Esto no demuestra que todos los hogares estén sobreendeudados, pero sí apunta a focos de vulnerabilidad que se deben vigilar”.
Para evaluar si el riesgo está aumentando, dice Quiroz, hay que observar no solo cuánto deben los hogares, sino qué proporción de su ingreso destinan al pago de la deuda, cómo evoluciona la morosidad y si el crédito se utiliza para adquirir bienes duraderos o para financiar gastos corrientes.
“La señal de alerta sería que las familias necesiten endeudarse cada vez más para mantener su nivel de consumo, mientras aumenta la proporción de sus ingresos destinada a pagar intereses y capital”.
Gabriela Siller, economista en jefe de Banco Base, coincide que no hay un problema generalizado y que el semáforo está en amarillo, con rubros que no se deben perder de vista, como es la inflación persistente, morosidad en consumo, remesas con menor dinamismo, alta informalidad e ingresos insuficientes en las familias de la base de la pirámide.
¿Qué dices la Condusef sobre el sobreendeudamiento?
Oscar Rosado, presidente de la Condusef, descarta una crisis de sobreendeudamiento en las familias, aunque reconoce que no se puede generalizar la situación en todo el país. En su opinión, el semáforo de la deuda está en verde, cerca del color naranja, pero “muy lejos del amarillo”. Sin embargo, cabe recordar, en marzo pasado, en la Convención Bancaria, destacó que “más personas estaban cayendo en cartera vencida, año con año”.
El escenario favorable es posible por los mayores ingresos que percibe la población. Tan sólo en el IMSS hay 23 millones de personas registradas con un empleo formal, de las cuales 67% gana entre uno y dos salarios mínimos, y el resto, más de tres mínimos, refiere.
El funcionario comenta que, al ver los indicadores del sistema financiero, la cartera vencida del crédito bancaria al consumo se mantiene relativamente estable desde 2021, después del paso de la pandemia de Covid-19. Datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) dan cuenta que el Índice de Morosidad de la cartera de consumo fluctuó entre 2 y 3.4% entre 2021 y 2026, después de superar el nivel de 5% en 2020.
Sin embargo, la morosidad en tarjetas de crédito (que forma parte del rubro de consumo) fue de 3.7% en agosto de 2026, el mayor nivel desde agosto de 2021, mientras que el automotriz (también parte del consumo) se ubicó en 1.5% en el mismo periodo, un nivel no visto desde octubre de 2022.
“Hay que tener cuidado con el uso del crédito, pero tampoco se trata de satanizarlo, si se hace un buen uso de él, es una excelente herramienta para crecer”, considera Rosado.
Lo recomendable es que el pago de todas las deudas no rebase 30% de los ingresos que generan las personas. En opinión del funcionario, lo ideal es que se mantenga entre 10% y 20%, para tener capacidad de reacción ante un imprevisto. “Si estamos en la línea, corremos el riesgo de endeudarnos más de la cuenta”.
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