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ASG en México y Centroamérica: de la obligación regulatoria al motor de crecimiento
La agenda ambiental, social y de gobierno corporativo ha cobrado mayor fuerza por la entrada en vigor de nuevas Normas de Información de Sostenibilidad, tanto internacionales como locales.

La agenda ambiental, social y de gobierno corporativo (ASG) avanza en México y Centroamérica, pero aún lo hace de manera desigual y, en muchos casos, más impulsada por la regulación que por una convicción estratégica. Así lo revela el estudio Panorama ASG en México y Centroamérica 2025, elaborado por KPMG, que recoge la opinión de 90 líderes empresariales de distintos sectores y países de la región.
De acuerdo con el reporte, 49% de las empresas considera que los temas ASG ya forman parte central de su estrategia de negocio, lo que refleja un avance relevante frente a años anteriores. Sin embargo, el estudio también muestra que una parte significativa de las organizaciones aún percibe la sostenibilidad como un requisito de cumplimiento, ya sea para atender exigencias regulatorias, solicitudes de clientes o demandas de inversionistas, y no necesariamente como un generador directo de valor.
En el caso de México, la adopción de la agenda ASG ha cobrado mayor fuerza por la entrada en vigor de nuevas Normas de Información de Sostenibilidad, tanto internacionales —como las IFRS S1 y S2— como locales, emitidas por el Consejo Mexicano de Normas de Información Financiera. A ello se suma la implementación de impuestos ambientales en diversas entidades y la creciente presión de las cadenas de suministro globales para reportar impactos ambientales y sociales. Pese a este impulso, solo 33% de las empresas en México cuenta con una estrategia de sostenibilidad formal y alineada con su estrategia de negocio, mientras que 46% reconoce tener iniciativas aisladas, sin una vinculación clara con los objetivos corporativos. Este desfase evidencia que la integración de la sostenibilidad aún se encuentra en una etapa de madurez intermedia.
La brecha también se observa en la asignación de recursos. El informe señala que 27% de las empresas en México destina menos de 40,000 dólares anuales a temas ASG, y 23% admite no contar con un presupuesto específico, una señal de que, en muchos casos, la sostenibilidad sigue sin reflejarse plenamente en la planeación financiera.
Aun así, los beneficios son cada vez más claros para quienes han avanzado. 50% de las empresas en México reconoce que la integración ASG contribuye a mejorar la calidad de vida de la sociedad y el cuidado del medioambiente, mientras que 39% la considera clave para la viabilidad y continuidad del negocio. Además, 59% afirma que la información ASG les permite anticipar riesgos y oportunidades que pueden impactar su estrategia.
Uno de los principales retos identificados es el uso limitado de la información ASG para la toma de decisiones estratégicas. Aunque muchas compañías recopilan datos para cumplir con reportes, solo 43% en México utiliza esta información como insumo relevante para definir el rumbo del negocio, lo que limita el potencial transformador de la sostenibilidad.
En términos de riesgos, el estudio destaca que la generación de emisiones es el principal aspecto ambiental señalado por 56% de las empresas en México, mientras que, en el ámbito social, sobresalen las jornadas laborales que afectan el equilibrio entre vida personal y trabajo, así como la seguridad y salud de los colaboradores. Estos factores refuerzan la idea de que la agenda ASG no se limita al medioambiente, sino que involucra de manera directa la gestión del talento y la estabilidad operativa.
El rol del Consejo de Administración también emerge como un factor determinante. Solo 33% de las empresas en México señala que su Consejo lidera de forma proactiva la estrategia ASG, mientras que 30% lo considera todavía un asunto adicional de cumplimiento. Para los especialistas de KPMG, este dato refleja una transición en curso: el paso de una visión reactiva hacia una más estratégica, aunque aún incompleta.
Otro hallazgo relevante es el rezago en el acceso a financiamiento sostenible. A pesar del creciente interés de bancos e inversionistas por proyectos con impacto ambiental y social, 76% de las empresas en México no ha explorado esquemas de financiamiento vinculados a indicadores ASG, lo que representa una oportunidad desaprovechada para reducir costos financieros y fortalecer su perfil de riesgo.
De cara a los próximos dos años, la prioridad número uno para las empresas en México será definir, mantener o implementar una estrategia ASG, según 42% de los encuestados. Este dato confirma que más de la mitad de las organizaciones aún se encuentra en una fase inicial, enfocada en estructurar su enfoque antes de avanzar hacia metas más ambiciosas, como la descarbonización o la emisión de instrumentos financieros sostenibles.
El mensaje central del informe es claro: la sostenibilidad ya no es un tema accesorio, pero todavía no se consolida plenamente como un motor de crecimiento. Las empresas que logren integrar los criterios ASG en su estrategia, presupuesto, gestión de riesgos y toma de decisiones estarán mejor preparadas para enfrentar un entorno regulatorio más exigente, responder a las expectativas de sus grupos de interés y competir en mercados cada vez más orientados al valor sostenible.

