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Capital Humano

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Población ocupada en México cerró 2025 en 59.8 millones, su mayor nivel histórico

La población ocupada en México registró un aumento importante en el último trimestre del 2025, con un la entrada de 298,308 personas al mercado laboral, en comparación con el mismo periodo del año previo. 

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Ana Karen García

Durante el cuarto trimestre de 2025 la población ocupada en México alcanzó 59.8 millones de personas, lo que significó un incremento de 298,308 personas ocupadas respecto al mismo periodo de 2024. 

Esto implicó un alza de la tasa relativa de población ocupada a 97.5% de la PEA, de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi.

Los resultados reflejaron una tendencia continua de crecimiento en la fuerza laboral.  

Por su parte, el desempleo en México se mantuvo en niveles significativamente bajos: la tasa de desocupación fue de 2.5%, incluso un nivel más bajo que el de hace un año, que fue de 2.6 por ciento.  

Estas cifras muestran que el mercado laboral cerró el 2025 con alto dinamismo en términos de fuerza laboral total; pese a esto, todavía existen importantes brechas de género y retos para reducir la informalidad y precariedad laboral. 

Brechas de género

Las cifras por género muestran que la ocupación aumentó de manera desigual. 

El número total de personas ocupadas incluyó 24.5 millones de mujeres y 35.3 millones de hombres. Sin embargo, mientras la ocupación masculina presentó cifras más claras de crecimiento, la participación laboral de mujeres mostró ciertas limitaciones en términos de crecimiento interanual.  

En el último trimestre del 2025 se unieron al mercado laboral 368,614 hombres, al mismo tiempo que salieron 70,306 mujeres respecto del mismo periodo del año previo.

Esta situación evidencia una brecha persistente en el mercado laboral, donde la inserción de las mujeres sigue siendo menor en comparación con los hombres, tanto en magnitud como en ritmo de crecimiento. 

Informalidad y tipo de ocupación

A pesar del crecimiento de la ocupación, el mercado laboral mexicano continúa enfrentando desafíos estructurales, el principal: la alta participación de trabajo informal en el total del empleo. 

La tasa de informalidad laboral se ubicó en 55.0%, un nivel mayor respecto al año anterior (54.5 por ciento). Esto indica que más de la mitad de los mexicanos que trabajan, lo hacen en alguna modalidad informal. 

Este fenómeno, persistente en la economía mexicana, refleja que la generación de empleo no necesariamente se traduce en mejoras cualitativas para la mayoría de los trabajadores. 

Adicionalmente, el segmento de trabajadores subordinados y remunerados —quienes dependen de un empleador y reciben un salario— representó aproximadamente 69.0% del total de ocupados, con una disminución de 0.5 puntos respecto al año anterior. 

En contraste, los trabajadores por cuenta propia y empleadores con personal a cargo registraron aumentos moderados; 0.2 y 0.4 puntos respectivamente. Esto refleja que más personas cerraron el 2025 optando por el empleos más autónomos o emprendimientos.

Ingresos y jornadas laborales

En los últimos años la población con ingresos de uno y hasta dos salarios mínimos ha crecido de manera significativa; esto puede explicarse por los aumentos sostenidos que ha mantenido el salario mínimo en México. 

Las cifras de la ENOE indican que, al cierre del 2025, el 42.6% de la población ocupada percibió hasta un salario mínimo, mientras que 30.7% ganó más de un salario mínimo y hasta dos. Esto implica que 3 de cada 4 trabajadores se encuentran en estos niveles de ingresos.

En cuanto a la duración de la jornada laboral, se observa que 49.1% de los ocupados trabajó entre 35 y 48 horas (la jornada “típica”) semanales en el último trimestre del 2025. Esta proporción aumentó 1.6 puntos porcentuales respecto al mismo lapso del año anterior, lo que en términos absolutos significó más de 1.1 millones de personas. 

Sin embargo, todavía la mitad de la población ocupada tienen jornadas o más cortas o más extensas de lo recomendado por las autoridades laborales; lo que podría implicar que se encuentra en empleos inestables e intermitentes o en condiciones muy precarias.

Ana Karen García

Licenciada en Economía y Especialista en el Género en la Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha complementado su formación con estudios en Periodismo Incluyente y de Derechos Humanos en la International Women’s Media Foundation. Actualmente es coconductora del podcast Futuro 2050 de El Economista, donde se exploran temáticas sobre tecnología, ciencia y sociedad.

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