Los jueces europeos dieron la razón este miércoles a Apple y anularon la decisión de la Comisión Europea de obligar al gigante estadounidense a devolver 13,000 millones de euros (unos 14,800 millones de dólares) a Irlanda en impuestos atrasados, en un caso clave para la política de la Comisión Europea.

La decisión supone un revés para el ejecutivo comunitario, guardián de la competencia en la Unión Europea (UE), en su batalla por limitar la transferencia de beneficios de las multinacionales y el poder de los gigantes estadounidenses.

"Celebramos el veredicto del tribunal europeo", dijo el ministerio de Finanzas irlandés en un comunicado, que aseguró que "nunca hubo un trato especial" a la compañía, que indicó por su parte que "se congratula" de la decisión.

El fallo del Tribunal General de la Unión Europea se puede recurrir y la decisión final sería en 2021. "Es poco probable que la sentencia ponga fin a la historia", estimó Alfonso Lamadrid, abogado de la firma Garrigues.

Su inicio remonta a agosto de 2016, cuando una decisión histórica de la comisaria de la Competencia, Margrethe Vestager, puso a la Unión Europea en el mapa como azote del Silicon Valley, al acusar a Irlanda de permitir que Apple se ahorrara impuestos entre 2003 y 2014.

Según Bruselas, la empresa estadounidense se benefició de las "ventajas fiscales" de Irlanda, donde llegó a contar en 2014 con un tipo de imposición del 0.005%, para declarar sus ingresos obtenidos en Europa, África, Oriente Medio y la India.

La Comisión consideró que esto le otorgaba una ventaja sobre otras empresas, al permitirle evitar el pago de unos 13,000 millones de euros durante ese período, y declaró que Irlanda le concedió una "ayuda estatal" ilegal.

El director ejecutivo de Apple, Tim Cook, calificó entonces la medida de "basura política" y de intento de alterar la forma en que las multinacionales pagan impuestos. Irlanda lo consideró una interpretación "asombrosa" de la ley fiscal.

El presidente estadounidense, Donald Trump, acusó incluso a Vestager, que en 2019 renovó su cargo al frente de Competencia por otros cinco años, de "odiar" a Estados Unidos y la bautizó como la "señora de los impuestos" por las multas a las empresas de su país.

Algunos observadores han expresado sus dudas sobre el caso de Apple, preguntándose si la UE estaba usando sus reglas antimonopolio para tomar medidas enérgicas contra las estrategias de optimización fiscal de las multinacionales.

Impuesto global, en punto muerto 

En casos similares, el mismo tribunal anuló una orden de Bruselas para que Starbucks devolviera 30 millones de euros a Países Bajos. Pero, en otra decisión, confirmó que Fiat debía pagar aproximadamente la misma cantidad a Luxemburgo.

El caso llega cuando la Unión Europea está tratando de encontrar maneras de gravar mejor a los gigantes digitales para que paguen los impuestos en los lugares donde hacen negocios, aunque algunas capitales europeas se han opuesto a ello.

Para Tove Ryding, experta en impuestos de la Red Europea sobre Deuda y Desarrollo (Eurodad), el "elefante en la habitación" es que existen países de la UE con un "sistema fiscal lleno de lagunas" que ponen a disposición de las multinacionales.

Países Bajos, Chipre, Malta y Luxemburgo llevan a cabo prácticas similares a las de Irlanda, según Ryding. El anterior comisario europeo de Economía, Pierre Moscovici, calificó incluso a estos países de "agujeros negros fiscales".

Aunque los países de la UE condicionan la adopción de un impuesto digital a un pacto a nivel internacional, las conversaciones en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se encuentran estancadas por la oposición de Washington.