Este biplaza, aunque de corta edad, tiene un lugar reservado entre los deportivos más emocionantes de la actualidad. Lanzado al mercado en 1978, esta quinta generación hará soñar a sus seguidores, a pesar de tratarse de un desarrollo conjunto con BMW, gracias a una puesta a punto específica hecha por Toyota.

Libertad de adaptación

No es un secreto que los elementos mecánicos como motor, transmisión y chasis son el resultado de la ingeniería BMW, mismos que comparte con el Z4; sin embargo, la puesta a punto final se hizo en el circuito de Nürburgring y fue supervisada directamente por Akio Toyoda, presidente de la marca.

El diseño es el primer acierto del Supra porque a pesar de haber sido concebido a partir del BMW Z4 no guarda un solo elemento estético con él. Por el contrario, las formas están inspiradas en el FT-1 Concept, del que se aplauden las curvas tan pronunciadas de las salpicaderas, la culminación del portón trasero (que requirió de un material especial para hacer posible la forma de cola de pato), el frontal en el que se recuerda a la nariz que utilizó el último Toyota que participó en la Fórmula 1 en el 2009, así como en al anguloso cofre que en las esquina delanteras acoge a los faros de seis elementos luminosos cada uno.

Por su parte, el techo de doble no sólo fue hecho así para mejorar el espacio interior y la altura disponible para albergar a personas de mayor estatura, sino que además es un homenaje al 2000 GT de 1697, que también fue fuente de inspiración para las formas de las ventanillas laterales.

La segunda razón por la que califico como positiva a su propuesta está en que Toyota da libertad a sus conductores y a talleres especializados en modificación de autos, de “meterle mano”, y personalizarlo a su gusto. Para que no exista problema alguno relacionado con la mecánica y el desempeño, en diferentes zonas de su estructura hay rejillas simuladas que pueden ser removidas para mejorar el paso del aire ya sea con funciones de refrigeración (para aumentar el caudal de aire hacia el motor o los discos de freno), o para no comprometer la aerodinámica.

Los rines son de 19” y los neumáticos tienen diferente medida para cada eje; en el delantero se calzan 255/35 XR19, mientras que en el trasero la pisada crece a 275/35 R19, cuya razón está en que a él se destina la tracción.

AUTO TOYOTA SUPRA . FOTO :HUGO SALAZAR / EL ECONOMISTA .
AUTO TOYOTA SUPRA. FOTO EE: HUGO SALAZAR / EL ECONOMISTA .

Elementos únicos

La posición de manejo como la del asiento derecho está así para colocarse a ras del piso, gracias a la posibilidad de variar su altura. Colocarlos tan abajo favorece las sensaciones de manejo, que en el caso del conductor se magnifican con elementos como el largo y ancho cofre, la visibilidad hacia los costados, así como por la transmisión de sensaciones que ofrece el chasis del Supra.

Por lo que respecta al diseño interior, se agradece el esfuerzo por dotar de un sello especial sin que la mente de inmediato nos remita hacia el modelo de la casa alemana. El volante de tres radios cuenta con controles para sistemas básicos como la telefonía o el audio; detrás de él está un display que combina salida digital y análoga.

La electrónica domina para centralizar todos los sistemas. El acceso a las asistencias y herramientas de conducción parte de una pantalla de 8.8” sensible al tacto y que responde a las órdenes dictadas en el Control Remoto Touchpad, que está ubicado a un costado de la palanca de cambios. El sistema de audio es JBL, con 12 bocinas, y tiene la posibilidad de enlazarse vía bluetooth con tu smartphone, y también ofrece Apple CarPlay y puerto USB. La cantidad de aditamentos crece con elementos como el cargador inalámbrico, ajuste eléctrico para ambos asientos y cámara de reversa; los asientos utilizan piel sintética y alcántara.

Manejo

Es palpable la dinámica de conducción muy BMW, pero en momentos decisivos la idea que tiene Toyota sobre el tacto de un deportivo sale a relucir. El primero de ellos es la configuración del tacto y entrega del turbo, en el que te podrás olvidar del turbo lag y, que en segundo lugar, tiene un feeling muy peculiar en zonas de curvas continuas en las que son determinantes las oportunidades de acelerar a fondo.

Los frenos y la dirección eléctrica también destacan su espíritu Toyota; los primeros por la potencia de frenado tan brutal y expedita, que además de todo no es molesta en ciudad, y a los que como conductor te adaptas rápidamente. El segundo, porque la dirección, ya en una posición más exigente, podría ofrecer un nivel más alto de dureza.

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