Entrevistas MiPymes: Raúl Ledezma y Sandra Cerda, comerciantes de ropa en el Centro Histórico de la Ciudad de México

La mejor manera de enfrentar la emergencia sanitaria generada por el Covid–19 y salir más rápido de la crisis económica aparejada a ella es cumplir con las recomendaciones de quedarse en casa, planean Raúl Ledezma y Sandra Cerda, propietarios de la tienda de ropa para dama “Distribuidora Monserrat”, ubicado en la esquina que forman las calles Rodríguez Puebla y Miguel Alemán, en la contra esquina del mercado Abelardo R. Rodríguez el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Relatan que el negocio fundado hace 20 año, comenzó el año mal, comparado con el año anterior. Desde finales de febrero, cuando se detectó el primer caso de Covid–19 en el país, se contrajeron las ventas.

Tanto los clientes que acuden a ese local desde el interior del país, como los que transitan por el primer cuadro de la capital del país compraron menos de lo habitual.

Las ventas bajaron a un punto tal que, aunado a las recomendaciones de guardar “sana distancia” para evitar la propagación de la enfermedad, llevaron a esta pareja de comerciantes a tomar la decisión de cerrar el negocio en lo que pasa la emergencia. Las ventas sólo llegaban a un 10% de lo habitual en esta época del año.

Bajaron sus cortinas desde el primero de abril con la esperanza de volver a la actividad en 20 días, sin embargo, todo parece indicar que para ese entonces el pico de la incidencia de contagios estará en una de sus etapas más altas, por lo que difícilmente podrán retornar sus actividades.

Hablaron con el dueño del edificio y lograron que les condonara 50% del costo de la reta en este mes.

Incluso la señora Sandra aún mantiene la esperanza de que puedan abrir a mediados de mayo.

Además de la pareja, en este establecimiento trabaja una persona más, lo cual implicó que, para cerrar y mandarla a su casa, cubrirle su salario, con el fin de que “se guarde” y se proteja del contagio.

“Yo estoy preocupada porque, ya de por sí, veníamos de un mes muy tranquilo donde no hay entradas y todo era salida y salida de dinero”, señaló la comerciante.

Dijo que una de las medidas tomadas para hacer frente a la contingencia fue ya no comprar más mercancía, hasta sacar la que tienen en existencia porque no hay ventas. La última compra la hicieron a inicios de marzo.

Su intención es que con la mercancía en existencia reanuden actividades y con esas ventas estar en condiciones de volver a surtir.

En ese sentido el señor Raúl Ledezma comentó que los fabricantes también han parados sus líneas de producción, esperando que se mejore el mercado.

Lo preocupante es que la ropa de temporada, particularmente de playa, difícilmente la podrán comercializar al retornar las actividades porque habrá pasado el periodo vacacional.

No les funciona aceptar deuda

Dijeron que hasta el momento lo único que han sabido sobre apoyos del gobierno para este tipo de negocios son prestamos, pero no es una buena idea, porque al final representa deuda en momentos cuando tendrán muchos problemas para pagar la renta y los servicios.

A lo mejor ese dinero ahorita me va a ayudar unos dos meses, pero después voy a tener que pagar eso, más la renta, más el suelto y los servicios. Por eso mejor no”, expuso la señora Sandra.

Para la comerciante lo mejor es que la gente entienda que se debe guardar en estas semanas, a pesar de que eso implique un sacrificio, pero de esta manera contribuir a que la enfermedad no se propague más y pronto se vuelva a la normalidad.

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