Entrevistas MiPymes: Nelly Cabrera, propietaria de Té Cuento. Casa de té y cultura, en la colonia Del Valle

Hace tres años Nelly Cabrera y su pareja, Erik García, apostaron sus ahorros en materializar un sueño: Té Cuento. Casa de té y cultura.

Rentaron un local en Tlacoquemecatl 171, esquina con Adolfo Prieto en la colonia Del Valle de la Ciudad de México, donde ahora no sólo venden té, sino que ofrecen comida y una serie de actividades. Es un lugar para estar.

Y precisamente por ser un sitio que vende experiencias presenciales, resultó gravemente afectado por las disposiciones de sana distancia decretadas a consecuencia de la pandemia del Covid-19.

“Este año, 2020, pintaba super bien en lo que respecta a mi negocio, lo cual significa que, comparado con los años anteriores las ventas se iban incrementando entre un 20 y 30%”, relata.

Con ello el negocio se autofinanciaba y salía para vivir, lo cual implica además hacer frente a las deudas con el banco.

Sin embargo, la pandemia “me parte al medio” porque es un sitio para estar ahí. No tenemos una estructura de servir para llevar, relata.

La emprendedora de trato amable dice que intentaron utilizar una aplicación telefónica para ofrecer “para llevar” pero no les ha funcionado,

Pero el problema no inició ahí. La semana en que se declaró la emergencia sanitaria las ventas se habían caído ya alrededor del 70%.

Primero pensaron que sería temporal y que reaccionando con la modalidad “para llevar” podrían sacar adelante el negocio, pero las ventas cayeron 95%. Una situación alarmante. “Es más caro abrir”.

Además, decidieron mandar a sus casas a sus ocho empleados con sueldo, con el fin de mantener el equipo y sólo atenderlo ellos dos. La otra medida fue salir a buscar otro préstamo.

Dice que, si bien el futuro es incierto, se han encontrado con algunos gestos alentadores. Su casero, redujo a la mitad la renta, con lo cual podría pagar la parte restante este mes, “pero el siguiente ya no”.

Además, algunos clientes “han venido y me han dicho te dejo 1,000 pesos; te dejo 500 pesos a cuenta de cuando abras”. Una de sus trabajadoras le ofreció sacar dinero de su tarjeta para aportarlo y arrancar de nuevo una vez que pase la emergencia.

“Eso es la parte bonita de toda esta historia, pero la parte preocupante es cómo continuo con esto”.

El asunto es que solo puede aguantar un mes.

Comenta que su negocio está en el momento de tener que reinventarse para poder subsistir esta emergencia y la difícil situación que se viene.

Lo que más le preocupa son los salarios y el recibo de la luz.

En estos momentos, por supuesto, le ayudaría algún programa de gobierno de apoyo a Pymes, pero, aunque advierte que “a lo mejor es muy utópico pensarlo”, desde el sector privado se podría generar algún esquema para ayudarse entre negocios para salir todos delante de la crisis.

Menciona que su negocio está afiliado a la Cámara Nacional la industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) que funciona si se trata con tips para gestionar y crecer el negocio, pero no en situaciones como esta.

Confía en que, a escala gubernamental, se den cuenta de la necesidad de ayudar a estos negocios que generan empleos. No hay formulas

Pese al difícil panorama, esta emprendedora se muestra confiada en que una vez que termine la emergencia su negocio subsista. Tiene claro que esto es un retroceso, pero lo ve, no como un volver a empezar, sino volver a organizar eventos culturales, encuentros y todo eso que hace de ese sitio un lugar para vivir una experiencia frente a una taza de té como el silver needle, un té blanco de sabor sutil, realmente bueno, que ni te cueto.

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