A partir del primero de julio, sólo el 30% de las empresas de la industria automotriz podrá cumplir con las nuevas reglas de origen del Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC); mientras que el resto deberá pagar un arancel de 2.5% u optar por un régimen especial de transición para la exportación, proyectó Eduardo Solís, miembro del consejo directivo de la Concamin.

Refirió que el paro de labores y el cierre de las economías por la pandemia de Covid-19 limitaron los espacios para que las empresas automotrices trabajaran en la adaptación de las nuevas exigencias de contenido regional.

Esto significa que 70% aproximadamente de la industria automotriz no podrá acogerse a las reglas del T-MEC, pues “nadie trabajó tres meses y luego adaptarse con sus trabajadores, para ajustarse a la nueva regla... no hubo preparación para entrar a la nueva regla”, sostuvo el ex presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

El ahora consultor internacional de comercio exterior, inversión y manufactura de MSQUARE Consultores informó que derivado de que las reglamentaciones uniformes (el reglamento de aplicación de las reglas de origen y las letras chiquitas de cómo se llevará a cabo todos los requisitos) fueron publicadas hoy en las tres economías (México, Estados Unidos y Canadá) en inglés, se procederá a su análisis e implicará tiempo en adaptarse. Y a 28 días de que entre en vigor el T-MEC, las empresas no estarán listas.

Eduardo Solís expresó que habrá algunas armadoras que estén listas, pero una gran mayoría tendrán que acogerse a los regímenes especiales de transición.

Sin referir nombres de empresas automotrices, algunas armadoras como Nissan, General Motors y Ford, además de FCA, ya han mencionado que están listos para cumplir con el contenido regional exigido en el arranque del Tratado.

Recordó que los tres países acordaron dentro del T-MEC un régimen especial de transición, que “es un espacio para cumplir con regla (de origen) más suave que está en el Tratado y que lo puedan hacer sin cumplir la regla desde el inicio”.

Así el régimen especial de transición se vuelve importante, abundó, pues este hará que de una forma se pueda cumplir una regla eventual. “De hecho hay unas reglas que un porcentaje puede entrar en el régimen de transición y brincar el 10% si acuerdas con el país importador.. en el que dices no puedo cumplir con la regla se va a nivel modelos”.

El consultor internacional manifestó su preocupación por los regímenes especiales de transición porque cada empresa se tendrá que sentar con la autoridad del país importador, y presentarle un “plan creíble de cumplimiento en el tiempo” al USTR (al representante de Comercio de Estados Unidos), sobre todo le dirá cuánto va a invertir de cómo lo hará.

“Eso preocupa, porque el que tiene el sarten por el mango y el que le aprueba ese régimen temporal de transición es el USTR. Vamos a estar pendientes de los regímenes especiales, los cuales una mayoría importante de armadores de México se va acoger para poder seguir exportando sin cumplir la regla estricta, con un régimen especial de transición de regla más estricta pero con un plan de cumplimiento que haya presentado al país importador”, expresó.

La regla de origen va aplicar tal cual, a menos que se acoja un régimen de transición o bien paga el arancel de nación más favorecida del 2.5%.

Solís sostuvo que la entrada en vigor del T-MEC trae oportunidades a México para fortalecer el contenido regional desde los insumos, autopartes y autos; no obstante, no será tan rápido porque la pandemia del coronavirus agudizó la crisis de menor demanda de vehículos en el mercado internacional, principalmente Norteamérica, lo cual llevará a que la industria tenga una contracción de hasta el 30% al finalizar el 2020.

“La nueva demanda de autos nuevos en México como en EU ha caído de manera dramática y esperamos que la demanda de autos nuevos en EU caiga entre 25 y 30% y México se encuentra muy similar. Hay quien habla de la caída en México más profunda anual en 2020”, expresó el ex presidente de la AMIA.