Convencido de que la reforma laboral es la más importante que se haya hecho a la Ley Federal del Trabajo, el abogado laboral Arturo Alcalde Justiniani afirma que para que se haga realidad está el tema presupuestal, cuyos recursos permitirán cumplir en cuatro años con su implementación.

En entrevista con El Economista, el padre de la secretaria de Trabajo y Previsión Social comentó que desde el 2 de mayo se han ido cumpliendo los plazos establecidos para su implementación “que implica una serie de tareas; ya se instaló el consejo para la implementación y se publicó el protocolo para la legitimación de los contratos colectivos, y ahora está el proceso para abatir el rezago de las juntas de conciliación y arbitraje; lo que viene es la publicación de la ley orgánica para la creación del Centro de Conciliación y Registro Sindical, pero sin duda se requiere presupuesto”, indicó.

Alcalde Justiniani asegura que avanzar en cada proceso de la reforma es importante, sobre todo para atender las exigencias de Estados Unidos, del que, dice, no debe ser inspector de lo que se hace en materia laboral en México, debe seguir los paneles de controversias, no como está actualmente en el tratado comercial “eso es un exceso”.

“Los socios comerciales quieren ver que los compromisos se vean en la práctica porque hay desconfianza. Es legítimo que se reclame que haya un modelo laboral respetuoso de derechos fundamentales, pero tampoco debe haber inspecciones por parte del gobierno norteamericano, es abusivo, sin duda lo ideal es que hubiera paneles como lo contemplaba la primera versión del T-MEC en el que estuvieran obligados todos los países, pero EU siempre trata de imponer normas de las que se trata de sustraer”.

Aún cuando se ha dado al trabajador la decisión de pertenecer o no a un sindicato, y con ello dejar de pagar las cuotas sindicales, Alcalde Justiniani sostuvo que no ha habido desbandada de trabajadores, siguen perteneciendo a su sindicato, “al parecer hay malentendido por muchos líderes que buscan modificar la ley en lo referente a las cuotas. En lugar de estar promoviendo 452 amparos, deberían estar contentos de que ya no necesiten al abogado laboral para que les den el contrato; les da una oportunidad al sindicalismo para que ejerza su sindicalismo de manera autónoma. Están colgados en un amparo que saben que van a perder”.

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