México retrocedió tres posiciones, de la 50 a la 53, en la Clasificación Mundial de Competitividad 2020, elaborada por el Instituto para el Desarrollo Gerencial (IMD, por su sigla en inglés), con sede en Suiza.

Es la posición más baja que el país ha tenido desde 1997, cuando fue incluido en esta clasificación. En la edición anterior había escalado un peldaño.

Carlos Maroto, director general del Centro de Estudios Estratégicos para la Competitividad, S.C. (CEEC), destacó que un primer factor que impulsó la caída de México fue el de decrecimiento de la economía mexicana (-0.1%) en el 2019. “Si no tenemos ese empuje, todo lo demás se viene abajo”, añadió.

Un segundo elemento consistió en que países clasificados previamente debajo de México (Turquía, Perú y Grecia) incrementaron esta vez su puntaje frente al de la economía mexicana.

También influyó la caída de Estados Unidos (a la posición 10), lo que indirectamente afecta a México, por la asociación económica entre ambos. “México debería tener al menos tres grandes socios”, dijo Maroto, enfatizando la alta dependencia con Estados Unidos.

En un último plano, afectaron además varios indicadores, entre ellos, los relacionados con la seguridad, las instituciones, la deuda –tanto interna como externa-, la inversión y las finanzas públicas.

La competitividad definida por el IMD se asocia con la capacidad de competir en mercados nacionales o de enfrentar a la competencia internacional.

Desglosando sus cuatro grandes pilares, México descendió de la posición 28 a la 38 en desempeño económico; en eficiencia gubernamental bajó de la 52 a la 55; en eficiencia empresarial escaló de la 49 a la 48, y en infraestructura se mantuvo en la 57.

En general, la clasificación proporciona una amplia cobertura de 63 economías, elegidas en función de la disponibilidad de estadísticas internacionales comparables y la colaboración con los Institutos Socios locales, que contribuyen a la recopilación de datos de encuestas y garantizan que todos los datos sean confiables, precisos y estén actualizados, como sea posible. Singapur fue el número uno por segundo año consecutivo. Del segundo al quinto lugar, en orden descendente, quedaron: Dinamarca, Suiza, los Países Bajos y Hong Kong.

“El beneficio de las pequeñas economías en la crisis actual proviene de su capacidad para combatir una pandemia y de su competitividad económica. En parte, esto puede alimentarse por el hecho de que es fácil encontrar el consenso social”, comentó Arturo Bris, director del Centro de Competitividad Mundial IMD.

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