México aplicaría represalias no en forma generalizada, sino como tiros al blanco, en el caso de que Estados Unidos eleve los aranceles a las importaciones de productos mexicanos, informó la Secretaría de Economía.

En el marco de su comparecencia ante la Comisión Permanente en el Senado, Graciela Márquez, secretaria de Economía, afirmó que en ese supuesto, México tiene preparado un listado “políticamente sensible” de productos estadounidenses a castigar.

Al mismo tiempo, serían bienes que no afecten al consumo básico de México, con protección a las cadenas de valor.

“(México se concentraría) en bienes suntuarios y en productos alternativos. Es una lista de productos que son políticamente sensibles”, dijo Márquez.

México tendría el derecho de aplicar una política espejo, poniendo aranceles a su vecino del norte por un valor total equivalente al daño que le propicien las aduanas estadounidenses en términos tarifarios.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con aumentar los aranceles a las importaciones de productos originarios de México en forma generalizada y gradual, de 5 a 25% a partir del 10 de junio, pero esta medida se disipó temporalmente tras un acuerdo en materia migratoria cuyos resultados serán evaluados 45 días después, a mediados de julio.

Los aranceles se incrementarían a 10% a partir del 1 de julio, a 15% desde el 1 de agosto, a 20% comenzando el 1 de septiembre y a 25% del 1 de octubre hacia adelante, si no se cumple esa misma condición. Márquez también dio a conocer que el gobierno mexicano emprenderá, en caso de que se impongan aranceles, los procedimientos que brinda el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Finalmente, Márquez expresó que se privilegiará el diálogo con Estados Unidos, sin que eso signifique poner en riesgo los valores fundamentales de la política exterior y comercial Mexicana.

Hasta ahora, China prácticamente ha respondido con medidas espejo a la aplicación de aranceles por parte de la Administración Trump.

El 22 de marzo del 2018, el presidente Donald Trump firmó un memorándum sobre las acciones de los Estados Unidos relacionadas con la investigación contra China bajo la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, con la cual se puede abordar las barreras extranjeras “desleales” a las exportaciones estadounidenses.

Descrito por la Casa Blanca como un objetivo de la “agresión económica” de China, el memorándum identificó cuatro prácticas de particular interés: requisitos de transferencia de tecnología forzada; requisitos de licencia discriminatorios; inversiones dirigidas y adquisiciones de compañías estadounidenses para obtener tecnologías de vanguardia y propiedad intelectual, y robo cibernético de secretos comerciales de Estados Unidos dirigido por el Estado de esa nación asiática.

Como consecuencia de este caso, al no alcanzarse un pacto bilateral, las aduanas estadounidenses cobran un arancel de 25% a bienes importados de China por un valor anual de 234,900 millones de dólares, mientras que Trump inició el proceso de consultas para imponer una tarifa de 25% al resto de las importaciones chinas.

Como represalia, China anunció que a partir del 1 de junio aplicará aranceles punitivos contra importaciones originarias de Estados Unidos por un valor de 60,000 millones de dólares anuales, cuando ya cobra impuestos a la importación a productos estadounidenses por unos 110,000 millones de dólares.

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