La Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicóel Manual para la protección del personal sanitario y de los equipos de emergencia con el propósito de ofrecer una visión de los principales factores de riesgo para la seguridad y la salud en el trabajo de los equipos de emergencia durante las crisis sanitarias y otras emergencias, como las catástrofes naturales, los incidentes químicos, las emergencias radiológicas y las emergencias en situaciones de conflicto.

El organismo internacional destaca que se debe procurar que las organizaciones y los lugares de trabajo estén mejor preparados y ofrezcan una mejor respuesta a la crisis. “El manual, que se centra sobre todo en las necesidades de los entornos con escasos recursos, ofrece orientaciones técnicas sobre procedimientos y buenas prácticas para establecer sistemas que permitan: 1) reducir las exposiciones, lesiones, enfermedades y muertes de trabajadores de emergencia en el lugar de trabajo; 2) reducir el estrés y los temores de los trabajadores; y 3) promover la salud y el bienestar de los trabajadores sanitarios y de emergencia”.

Cabe destacar que un punto fundamental es que haya capacitación, pues es un elemento indispensable del proceso de despliegue de los trabajadores de emergencia que intervienen en crisis sanitarias, incidentes químicos y radiactivos y catástrofes naturales, a fin de dotarlos de los conocimientos, actitudes y aptitudes que garanticen un comportamiento apropiado a la hora de proteger su salud y su seguridad personal, para que puedan mantenerse sanos y salvos y así desempeñar sus actividades de respuesta de manera eficaz.

Los empleadores tienen la responsabilidad general de garantizar que se tomen todas las medidas preventivas y de protección para minimizar los riesgos laborales.

“Los empleadores tienen la responsabilidad de facilitar información adecuada, una amplia instrucción y la capacitación necesaria sobre Seguridad y Salud en el Trabajo, de consultar a los trabajadores sobre cuestiones relacionadas con su trabajo y de notificar a la autoridad competente (por ejemplo, la inspección sanitaria o del trabajo) los casos de daños para la salud y enfermedades profesionales.

 

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