Luego de su inicio en 2018, el Programa Jóvenes Construyendo el Futuro ha otorgado a los becarios doble probabilidad de encontrar un empleo, es decir, 5 de cada 10 jóvenes que pasan por el programa encontraron trabajo durante la pandemia.

Así lo reveló el análisis “El efecto del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro durante la Pandemia” que presentó la secretaria de Trabajo y Previsión Social (STPS), Luisa María Alcalde, y que elaboró la oficina de la Presidencia y la Dirección Técnica Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami).

En promedio, los egresados del programa tienen el doble de probabilidad de encontrar trabajo comparado con aquellos que no están en el mismo (46.2% contra 23.6%). Es decir, 5 de cada 10 jóvenes que pasan por el programa encontraron trabajo durante la pandemia.

Cuando se hace una evaluación de impacto, es decir, cuando se compara con jóvenes que tienen las mismas características que los beneficiarios, el programa Jóvenes Construyendo el Futuro incrementa en 26.7% la probabilidad de que los jóvenes encuentren trabajo.

Dado el éxito del Programa, dijo Luisa Alcalde Luján, continuará el próximo año, “tenemos recursos suficientes para continuar con la incorporación de más de medio millón de jóvenes adicionales y la idea es seguir reforzando la red, seguir invitando a más empresas a incorporarse; gracias al Consejo Coordinador Empresarial”.

Destacaron que el Programa también sirvió como una red mínima para proteger a las familias de los jóvenes más vulnerables durante la pandemia de 2020, ya que les aseguró ingresos, brindó acceso a los servicios de salud y redujo la probabilidad de que un hogar con algún beneficiario del programa se quedara sin comer en la pandemia.

El programa, de acuerdo a las características demográficas, benefició en mayor medida a las mujeres, que representan el 58.8%. Mientras que, por tipo de localidad, el 44.3% eran de una zona rural. En cuanto al estado civil, la mayoría (55.8%) respondió estar soltera. El 42% de los entrevistados se consideró indígena. Por estados, la mayor parte de los beneficiarios se ubicó en Chiapas (17.6%), seguido de Veracruz (11.9%) y Tabasco (11.7%).

Vale la pena resaltar que los jóvenes que se capacitaron adquieren ciertas habilidades y experiencia, “su probabilidad de ser contratados aumenta cuando se compara con sus pares que no han sido beneficiarios del programa. Otra explicación es que los jóvenes establecen crean redes en su círculo laboral lo que contribuye a que encuentren más fácilmente un trabajo al terminar el programa”.

Estudios como el que presentó la dependencia continuarán, ya que se buscará seguir analizando y haciendo estudios del programa JCF, “sobre todo porque los jóvenes conforman una parte muy importante del mercado laboral que es de las más beneficiadas por el salario mínimo, y a su vez, de se tienen que tomar en cuenta el mercado laboral de este segmento de la población para la decisión de la fijación de salario mínimo en los próximos años”.

pilar.martinez@eleconomista.mx