El sector industrial elabora una contrapropuesta en materia de etiquetado de alimentos y bebidas no alcohólicas, en donde el problema de la obesidad sea compartido entre las diferentes autoridades y consumidores, porque no sólo es culpa de los alimentos empaquetados, sino de la falta de educación, aseguró Francisco Cervantes, dirigente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).

Al participar en el Foro de Normalización, dijo que la industria está de acuerdo en cambiar la norma para mejorarla, pero cuestionó que los 60,000 millones de pesos que recauda el gobierno por concepto de IEPS a alimentos procesados no están siendo destinados al combate de la obesidad. “No hay parques ni centros de esparcimiento para caminar. Tampoco hay una buena educación alimentaria que nos enseñe a combinar los alimentos”, expresó.

La industria agroalimentaria se prepara para definir la propuesta en la que no haya penalidades, sino trabajo conjunto de cambiar fórmulas.

“Estamos haciendo una contrapropuesta muy seria para mejorar la salud, alimentación. Y en lo que insistimos es en que debe ser algo integral, porque no todo es culpa de los alimentos industrializados”.

En entrevista, el líder de los industriales en México sostuvo que los empresarios están en favor de que haya una reformulación. Sin embargo, existe una necedad de funcionarios y legisladores de poner una etiqueta que pondría en jaque a la industria, al desprestigiar ciertos alimentos.

Cuestionó esa situación justo cuando la industria reporta cifras negativas de 2.8%, “y quieren hacer daño, cuando somos el motor de la economía y generador de los empleos, pero en su mente no globaliza”.

Cervantes rechazó que el etiquetado de alimentos tipo semáforo o color negro (de advertencia) sea efectiva, y citó que de 189 naciones sólo siete países la poseen, y, en uno de ellos, el presidente de Chile dice que no ha resultado para reducir la obesidad.

Criticó la iniciativa de que los productos como refrescos y comida empaquetada tengan etiqueta de advertencia, y no de información, como hoy en día tienen sobre niveles nutrimentales.

Mencionó que no hay un referente de que sí haya bajado la obesidad, y que en Europa no hay etiquetado y los niveles son más bajos. Cervantes pidió que las compras de medicinas se realicen en el mercado nacional, ya que si se consiguen a bajo precio en el extranjero su costo se eleva por el traslado, la logística y el pago de aranceles.

Rechazan propuesta

“Etiquetado señalaría a 95% de productos”

En medio de la discusión legislativa sobre el etiquetado frontal de alimentos, se llevó a cabo un foro científico donde la doctora Susana Socolovsky, presidenta del Congreso Latinoamericano de Ciencia y Tecnología de Alimentos, rechazó el modelo que se propone para México.

El llamado etiquetado de advertencia, donde se pondrían simplemente las leyendas “alto en azúcares” o “alto en grasas saturadas”, es equivocado por su falta de claridad y porque inhibiría las innovaciones tecnológicas en la producción de alimentos, debido a la generalización de productos independientemente de su composición nutrimental.

La especialista puso como ejemplo que una mermelada con sustitutos de endulzantes, que no representaría riesgo de ingesta excesiva de calorías, tendría la misma etiqueta que una normal elaborada con azúcar a 100 por ciento.

Advirtió que si se aplica en nuestro país este tipo de etiquetado, 95% de los productos del supermercado quedaría señalado, mayormente con inexactitudes en cuanto a supuestos riesgos de ingesta.

“Es un absurdo”, dijo, y recomendó una estrategia educativa basada en porciones de ingesta y tipos de alimentos adecuados.

Socolovsky llamó a una convergencia de opiniones basadas en la ciencia y no en mitos nutrimentales y franco desconocimiento de la tecnología de alimentos.

Rechazó también una correlación directa entre consumo de alimentos procesados y obesidad.

Mientras que en América Latina el consumo de estos productos subió 48% entre el 2000 y el 2013, en países asiáticos el incremento es de 115%, y en Corea y Japón, por ejemplo, el índice de obesidad es de sólo 6 por ciento.

“La obesidad es multicausal. Es ingenuo pensar que sólo dependa de alimentos envasados”, concluyó la científica. (Redacción)

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