El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las bebidas saborizadas y a los alimentos no básicos con alta densidad calórica es 12 veces más regresivo que el que se aplica a la gasolina Magna, revelaron especialistas del Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

Daniel Flores Curiel, maestro investigador del centro educativo, dijo que fue a través de la aplicación del Índice Suits, utilizado en el estudio para establecer, si un impuesto es progresivo (que afecta a las familias más ricas) o regresivo (que afecta en mayor medida a los hogares más pobres), con resultados que van de entre -1. 0 y 1; donde se observó que el IEPS aplicado a los refrescos y alimentos en conjunto presentó un resultado de -0.34% concluyendo que es regresivo.

De manera individual, el reactivo para las bebidas saborizadas fue de -0.35 y de -0.26% para los alimentos con alto valor calórico.

Asimismo, realizaron el cálculo al impuesto de la gasolina Magna, donde el resultado fue de -0.03 que, comparándolo con el anterior, es 12 veces más bajo que el impuesto al consumo. Incluso destacó que es mayor al impuesto a las ventas en Estados Unidos (-0.15) y al impuesto a la gasolina en Costa Rica (-0.01). “No es una sorpresa que estos impuestos especiales al consumo sean regresivos, otros estudios lo habían mencionado contrario al Impuesto sobre la Renta que es progresivo. Como el impuesto va al consumo y los hogares pobres suelen destinar más parte de su presupuesto al consumo de alimentos bienes y servicios, hace que el impuesto recaiga más sobre ellos”, detalló Flores.

Agregó que “son los hogares más pobres quienes absorben 50% del IEPS aplicado, mientras que su ingreso representa solamente 25% del total nacional”.

En el 2016, según la investigación, las familias con ingresos más bajos gastaron 2.32% de su presupuesto en refrescos y 4.73% en la compra de alimentos con alta densidad calórica.

En la presentación del estudio Industrias de las Bebidas no Alcohólicas y los Alimentos: Efectos del IEPS y Contribución Económica, la doctora Joana Chapa, directora del Centro de Investigaciones Económicas de la UANL, destacó que, a cinco años de la aplicación del impuesto al consumo, de los seis grupos de alimentos y bebidas —galletas; pan dulce; panqués, pasteles y pastelillos; papas fritas; refrescos y jugos—, los más afectados por el gravamen fueron el pan de dulce y las papas fritas, con una caída en ventas de 15 por ciento.

Mientras que los refrescos y las galletas presentaron una disminución en sus ventas de 3 por ciento.

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