Blanca Treviño, cofundadora de Softtek, es protagonista habitual de los rankings de los empresarios más importantes de México. Además de ser precursora de la industria de soluciones tecnológicas a escala mundial, su nombre destaca al ser una de las pocas mujeres en puestos directivos de alto nivel y con la visibilidad que tienen los “hombres de negocios”.

Además de dirigir una de las compañías más destacadas de servicio de tecnología de la información (TI) en América Latina, con operaciones incluso en Estados Unidos, Treviño se ha dedicado a promover la importancia de la inclusión de la mujer en el mundo empresarial, especialmente en el sector tecnológico.

“He sido muy vocal en los temas que tienen que ver con ciertas oportunidades, que compartan y se abran, para incorporar mujeres”, dijo la empresaria regiomontana en entrevista con El Economista.

De acuerdo con el informe Women In Business 2019 de la consultora Grant Thornton, en México 26% de las mujeres ocupan un puesto directivo, lo que ubica al país en el lugar 23 a escala mundial.

Para la directora ejecutiva de Softtek, parte de que las mujeres estén subrepresentadas en distintos niveles de jerarquía no depende solamente de las políticas de las empresas, ya que ha observado que la mayoría de las grandes compañías mexicanas, controladas por familias de tres o cuatro generaciones, son dirigidas por los hombres herederos. La mayoría de las herederas no han figurado en puestos directivos dentro de los negocios que fueron fundados por sus padres o sus abuelos.

“Me cuesta mucho trabajo pensar que en esas tres, cuatro generaciones nunca hubo una mujer, una prima, una tía, una hermana, una sobrina, que no quisiera ocupar un puesto directivo. En ocasiones no es siquiera un problema de política de la empresa, la empresa tiene las políticas, pero familiarmente algo ocurre que no se da, porque existe este un prejuicio (...) ahí no puedes decir que es una falta de políticas, porque es una de las hijas, una de las nietas que pudieron ocupar ese puesto y, sin embargo, no lo tienen”, dijo Treviño.

Sin hacer mención de casos o compañías específicas, la también miembro del Consejo Mexicano de Negocios consideró que esta circunstancia no es del todo intencional, “creo que se vuelve completamente inconsciente, creo que no se dan ni cuenta”, comentó.

La brecha de género ha provocado que diferentes organizaciones y empresas redoblen esfuerzos para disminuirla, ya que según el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) faltarían 170 años para cerrarla.

“Es una realidad que vivimos socialmente, porque lo observamos en las listas y (las herederas) nunca aparecen, no están, creo que eso evidencia mucho”, dijo la empresaria.

Blanca Treviño consideró que exponer esta situación podría ayudar a hacer conciencia al respecto y ayudar a cambiar estos prejuicios.

¿Cómo actuar?

Para Treviño, la equidad se transmite a la familia, y se tiene que presionar para generar nuevos valores en la sociedad, de dónde los retoman las empresas.

Entre las acciones que vio necesarias para impulsar el desarrollo de otras mujeres, Treviño destacó la labor de Softtek para apoyar las carreras profesionales de todos sus colaboradores.

Para Blanca Treviño, el hecho de imponer medidas como las cuotas de género en las empresas puede resultar poco eficiente e incluso peyorativo. “Me parece que te puedes poner metas, que puedes exigir que cualquier oportunidad se abra a quienes tengan el talento (...) pero no pediría ponernos una cuota. [En Softtek] hemos buscado poder asegurar que siempre se incluya en igualdad de circunstancias a hombres y mujeres”.

El talento no tiene género

Blanca Treviño se ha dedicado también a generar oportunidades para que cada vez más mujeres se interesen en trabajar en el sector de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Se calcula que para el 2025 se necesitarán 1.25 millones de desarrolladores de software, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), según el WEF. Y actualmente, en esta industria, 15% representa la presencia femenina y solo una de cada diez personas en áreas de programación son mujeres.

Esta licenciada en Sistemas de Computación Administrativa consideró que la falta de mujeres en el sector se debe a que en ocasiones se piensa que el tipo de habilidades o el compromiso que se requiere para estar en este ámbito es más complejo y provoca que las mujeres duden si quieren dedicarse a este tipo de carreras.

El mercado laboral de las TIC en el país vive un crecimiento distorsionado, producido por disparidades de género y territoriales. 752,000 personas se ocupan en este sector, pero 8 de cada 10 son hombres y 5 de cada 10 posiciones se concentran en la Ciudad de México, el Estado de México, Jalisco y Nuevo León, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Para cambiar esta concepción, Treviño busca ser parte de la evidencia que inspire a otras mujeres a dejar a un lado el estigma de este tipo de carreras y actuar en lo que ellas deseen.

“Creo que independientemente del tema del que se trate, cuando tu ves a alguien haciendo algo que para ti pudiera parecer complejo o que no deberías aspirar a ello, te da confianza al ver que alguien lo está haciendo, que te permite pensar: 'si esta persona pudo, ¿por qué yo no?' Y lo mismo lo puedo decir en cualquier cosa, un tema de deporte o de género”, dijo.

Recientemente, Blanca Treviño se convirtió en la primera mexicana en ingresar al Salón de la Fama de Mujeres en Tecnología de Women in Technology International (WITI) por su liderazgo promotor de innovación e inclusión femenina en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y artes (STEAM, por sus siglas en inglés).

Para Blanca este tipo de premios son la evidencia necesaria para mostrar la labor de cientos de mujeres que han destacado en el sector tecnológico.

Las mujeres que se suman al Salón de la Fama de WITI en 2019, junto con Treviño, son: la Doctora Heather Hinton, vicepresidente e Ingeniera de IBM; Julia Liuson, vicepresidenta corporativa, de herramientas para desarrolladores en Microsoft; la doctora Sara Rushinek, profesora de tecnología de negocios y salud, de la Universidad de Miami; y la Doctora Natalia Trayanova, profesora de medicina e ingeniería biomédica, de la Universidad Johns Hopkins.

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