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Sector Financiero

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Desprotección al usuario y escasa educación, las barreras para la inclusión financiera

En México hay aproximadamente 25 millones de habitantes fuera del sistema financiero. Esta exclusión se explica porque hay baja disponibilidad de recursos, requisitos desproporcionados para acceder, insuficiente calidad y protección a usuarios y escasa educación financiera.

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Ana Karen García

Los esfuerzos en incluir a los sectores más pobres al sistema financiero han sido insuficientes en México, durante 2015 la población que tuvo acceso a al menos un producto financiero fue el 68% de los adultos, para el 2018 la cifra se mantuvo igual. Las causas principales de la insuficiente cobertura del sistema financiero son: baja inversión en infraestructura financiera y una percepción negativa de la regulación, operación y educación financieras, de acuerdo con el estudio de inclusión financiera del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Las cuentas de ahorro o para recibir nómina, pensión o apoyos económicos son las más comunes entre los mexicanos, sin embargo, 50 de cada 100 no cuentan con una. La exclusión es significativamente mayor en cuanto al acceso de cuentas de ahorro para el retiro: 60 de cada 100 mexicanos no aporta para su vejez y 70 de cada 100 no tiene acceso a crédito o seguros, de acuerdo con cifras del 2018 de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

El número de personas con algún producto financiero asciende a 54 millones, el 68% del total de adultos, esto implica que aún hay 25 millones de habitantes fuera del sistema financiero. Esta exclusión se explica primordialmente porque hay baja disponibilidad de recursos, requisitos desproporcionados para acceder, insuficiente calidad y protección a usuarios y escasa educación financiera.

1) La disponibilidad es baja

En México se registra un rezago en la disponibilidad de recursos financieros y disparidad para el acceso. El promedio de la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es de 27 sucursales bancarias por cada 100,000 adultos y en el territorio nacional sólo se tienen 14 por cada 100,000.

La disponibilidad de corresponsales bancarios también es insuficiente, en promedio México tiene 49 corresponsales por cada 100,000 adultos. Esta proporción es desigual entre localidades, mientras Nuevo León tiene 91 intermediarios y 28 sucursales por cada 100,00 habitantes, Oaxaca cuenta solamente con 28 y 17 respectivamente.

2) No se protege ni se otorga calidad a los usuarios

El bajo grado de competitividad del sector financiero en el país produce que la calidad de los servicios prestados a los usuarios no esté obligada a mejorar. De acuerdo con información del Coneval, México ocupa la primera posición de 79 países en los que los bancos tienen mayor poder de mercado.

Cinco instituciones financieras (las más poderosas en el país) operan a más del 70% del total de cuentas, créditos, sucursales, cajeros automáticos y módulos de atención. La concentración de los activos financieros limita la inclusión y produce mayor control sobre el mercado financiero.

La protección a usuarios es insuficiente, en México, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) ha incrementado el número de acciones de defensa por denuncias a entidades financieras. En 2009 la tasa de acciones de defensa era de 123 por cada 100,000 y para el 2017 pasó a 194 por cada 100,000 habitantes.

3) Hay requisitos desproporcionados para acceder

Las barreras requisitorias son otro de los elementos que merman todo esfuerzo en incrementar la inclusión financiera. En México, al menos 33 de cada 100 personas que no tienen acceso al crédito reportan que sí lo solicitaron, pero les fue negado por no haber cumplido con alguno de los requisitos.

Algunos de estos requisitos son: contar con un historial crediticio, pagar las comisiones asociadas a transacciones simples como el retiro o depósito, mantener un saldo mínimo en cuentas o tener un ingreso mensual mínimo establecido por la entidad financiera.

En el país 50 de cada 100 adultos que no tienen una cuenta bancaria es porque sus ingresos mensuales son insuficientes, de acuerdo con cifras de la CNBV.

4) La educación financiera es escasa

La escasa educación es el factor que impide de manera más importante la expansión de los instrumentos financieros; al 60% de las personas se les enseñó a ahorrar en alcancía y sólo al 8% se le indicó la importancia de ahorrar en alguna cuenta bancaria.

En México el efectivo sigue siendo el método principal de pago, 92 de cada 100 personas lo utilizan más que cualquier otro. El 28.6% de los mexicanos argumenta que prefieren pagar en efectivo por costumbre y 23.4% dice que por desconfianza a las tarjetas de débito.

La mayoría de los mexicanos que no tienen una cuenta para su retiro asegura que es porque no sabe qué es un Afore, dónde solicitarle o cómo funciona.

Desinformación incluso entre los usuarios activos del sistema financiero

Incluso las personas que efectivamente cuentan con al menos un producto financiero presentan rasgos de desinformación financiera. En México 53 de cada 100 habitantes que reciben su nómina en tarjeta no sabe si se le cobra alguna comisión por el manejo de cuenta y 90 de cada 100 mexicanos que tienen una cuenta de banco no tiene contratado el servicio de cuenta por celular, según cifras de la CNBV.

El desconocimiento juega un papel primordial, además, en la prevalencia de situaciones de abuso por parte de las instituciones financieras. A escala nacional 75 de cada 100 adultos que tienen una cuenta de ahorro ignora que su dinero está protegido en cado de quiebre o cierre del banco. Poco más de la mitad (52.6%) de los usuarios del sector financiero no saben a qué institución acudir en caso de tener problemas con los servicios o productos financieros.

La desinformación, el rezago en inversión de infraestructura financiera limitan el desarrollo del sector financiero, que es determinante para la economía, ya que además de reducir los niveles de pobreza, incentiva el crecimiento de proyectos financieros de pequeñas y medianas empresas, de acuerdo con el estudio realizado por el Coneval.

ana.garcia@eleconomista.mx

Ana Karen García

Licenciada en Economía y Especialista en el Género en la Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha complementado su formación con estudios en Periodismo Incluyente y de Derechos Humanos en la International Women’s Media Foundation. Actualmente es coconductora del podcast Futuro 2050 de El Economista, donde se exploran temáticas sobre tecnología, ciencia y sociedad.

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