La soya genéticamente modificada ya podrá comercializarse en México, luego de la autorización que otorgó el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), de la Secretaría de Agricultura, y podrá sembrarse en una superficie potencial de 253,500 hectáreas en los estados de Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz y Chiapas.

Esta autorización incluye el uso de 13,075 toneladas de semillas transgénicas y fue solicitado y otorgado por la empresa trasnacional Monsanto, luego de cumplir con la etapa experimental, la piloto y, finalmente, entrar a la etapa que le permitirá comercializar.

De acuerdo con el documento que la empresa entregó a la autoridad, destaca que dado el largo historial que existe en el cultivo de más de 14 años de la soya Solución Faena (marca de la semilla), es posible ofrecer a los agricultores un producto biotecnológico que permita un mejor control de malezas.

Los resultados de estas evaluaciones y los antecedentes de la siembra de soya en las regiones agrícolas de México durante el periodo 1998–2009 en Etapa Experimental y Programa Piloto durante el 2010 y el 2011, y además su siembra en numerosos países del mundo desde 1996, permiten estimar el gran potencial de la soya como una excelente herramienta , afirma Monsanto.

La tecnología para la producción de soya genéticamente modificada será puesta a disposición de los productores de las áreas agrícolas incluidas en el referido permiso, la cuales decidirán si la adoptan como una herramienta alternativa en el cultivo de soya.

Al respecto, Humberto Martínez, presidente del Consejo Agropecuario de la Comarca Lagunera, comentó que es un avance importante la autorización de la fase comercial de la soya, acción que debería replicarse a la producción de maíz.

Ya se tienen algunos cultivos en etapa piloto de maíz, es importante que el gobierno federal acelere la aprobación de permisos para la siembra comercial una vez que concluya el presente ciclo , explicó.

Destacó que en la Comarca Lagunera los avances en biotecnología son importantes, pues ante la falta de agua, sólo en esta zona, se dejarán de sembrar al menos 5,000 de las 25,000 hectáreas de forraje, una producción menor en 200,000 toneladas y afectaciones por 120 millones de pesos en el sector agrícola, hecho que se minimiza con el uso de tecnología de los transgénicos.

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