Los cambios laborales, en función de la reforma a la Ley Federal del Trabajo, requieren de un constante seguimiento, no sólo porque se deben cumplir con tiempos, sino porque hay una observación de nuestros socios comerciales dentro del T-MEC.

En ese sentido hay seis ejes fundamentales de la reforma laboral, y que también forman parte del T-MEC, se trata de: la discriminación y violencia en el trabajo; trabajo forzoso e infantil; trabajadores migrantes; inspección laboral; subcontratación y democracia y libertad sindical, lo que obliga a mantener de manera permanente un seguimiento, establece el documento “Diagnóstico sobre la situación actual de la población trabajadora en México: derechos humanos laborales del TLCAN al T-MEC y su Capítulo 23”.

En ese sentido, Claudia Iris Olvera Sule expone que “es importante la construcción de una plataforma sólida para erradicar la discriminación en el empleo, en primer lugar, porque la Constitución y tratados internacionales lo exigen; además de que es un tema que se incluyó en el T-MEC”.

Vale la pena resaltar que las personas tienen derecho a no ser discriminadas en el empleo, tienen derecho a un trabajo digno y una vida laboral decente, bien remunerada, libre de violencia y de discriminación, que nos permita desarrollarnos en otros ámbitos, como el familiar. “Esto se vuelve aún más relevante cuando se trata de grupos históricamente discriminados como las mujeres, personas con discapacidad, personas lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales e intersexuales LGBTI, pueblos indígenas y afrodescendientes, etc”, destacó.

La gran carencia dentro del proceso histórico de eliminación de todo tipo de violencia y discriminación en el trabajo son las estrategias y recursos para implementarlas, ya que deben ir acompañadas de acciones ejemplares de prevención y sanción a los patronales.

Otro de los temas de trascendencia y que están bajo la lupa del T-MEC es la inspección laboral, y en donde detectaron 3 debilidades: el tipo de subcontrataciones legales o ilegales, las cuales se ejecutan de distintas formas dentro de las empresas; es la falta de una supervisión adecuada hacia la inspección; y la tercera encontrar los mecanismos para que los y las inspectoras logren identificar las distintas formas de violencias de género.

Asimismo, apunta que, de ser posible revitalizar la inspección de trabajo, es probable que se alcance a mediano plazo un proceso de equilibrio salarial y condiciones de trabajo en general en los tres países.

Respecto a la democracia y libertad sindical, apunta que será complejo hacer que las personas trabajadoras crean que este sistema va a ser útil, aunque es imprescindible insistir que una democracia sindical real es la única manera de cambiar.

La libertad sindical permite que los trabajadores se organicen, aunque no es suficiente por sí sola. “Se puede tener libertad, pero sin democracia se carece de los procesos para defender los derechos. Por eso la libertad forzosamente tiene que estar vinculada con la democracia”.

rrg