La difícil situación por la que atraviesan las aerolíneas latinoamericanas, especialmente tres de las más grandes que se resguardaron en el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos (Latam Airlines, Avianca y Aeroméxico), podría convertirse en una oportunidad para otras firmas del sector que están en una posición más sólida.

Una de ellas es Copa Airlines. La firma bandera de Panamá podría, a largo plazo, tomar las rutas que las otras dejen de lado luego de la reorganización que las llevará a ser empresas mucho más pequeñas. A partir de las medidas financieras que está llevando adelante para hacer frente al impacto de la pandemia en la industria, la compañía apunta a que “una vez superada la crisis, Copa esté muy bien posicionada para aprovechar cualquier oportunidad que se presente, para consolidar su posición de liderazgo en la aviación de Latinoamérica”, señaló a Diario Financiero Pedro Heilbron, presidente ejecutivo de Copa Airlines.

La tercera mayor aerolínea de Latinoamérica eligió un camino distinto a las reorganizaciones a las que recurrieron buena parte de sus pares de la región. “Se realizó una emisión de bonos convertibles en abril y gestionamos otras líneas de crédito, con el objetivo de contar con el capital que nos permita sobrevivir a la peor crisis en la historia de la aviación comercial”, detalló Heilbron. El directivo enfatizó que “con este necesario endeudamiento, Copa Airlines busca superar esta crisis por sus propios medios, evitando solicitar ayuda financiera al gobierno o tener que acogernos a la ley de bancarrotas  y buscando proteger la mayor cantidad de empleos posible”.

Entre los grandes efectos de la pandemia está el cierre del aeropuerto de Tocumén en Panamá, el gran hub de Copa que está sin movimientos “desde el 22 marzo, cuando el gobierno decretó la prohibición de todos los vuelos internacionales”, contó Heilbron.

En este escenario, detalló que “durante este tiempo solo operaron vuelos humanitarios de repatriación, logrando transportar a más de 11,100 pasajeros de más de 20 países de regreso a sus hogares”. Y se mantendrá así hasta el 7 de agosto si el gobierno local no retrasa nuevamente la reactivación.

Para Rafael Echevarne, director general de la Asociación Internacional de Aeropuertos para América Latina y El Caribe (ACI-LAC), la oportunidad para Copa está latente, porque “quizás desde el punto de vista financiero está mucho mejor que otras. Ahora, la pregunta es cuánto va a poder aguantar así sin ingresos”.

Entre las ventajas de la firma, destacó la relevancia que tenía antes de la pandemia, principalmente en la operación de destinos secundarios en América Latina. “Era la que transportaba pasajeros a ciudades principales para llegar a destinos internacionales”, agregó.

Sin embargo, en el corto y mediano plazo, Echevarne advierte que el escenario es muy difícil y estará marcado por la cautela. “Copa se va a pensar una y mil veces la reapertura de nuevas rutas. No creo que realmente se enfoquen en sustituir a las otras, porque va a ser difícil todo el tema de la reactivación y van a estar enfocados en rentabilidad, operatividad y manejar muy bien los costos. Sobre todo, después de tres meses completamente paralizados”.

Entre los factores que juegan en contra está el hecho de que, a diferencia de las otras compañías del sector, Copa no posee una división de vuelos de carga que le hubiese permitido mantener algunas operaciones en tiempos de baja demanda de pasajeros.

La firma adelantó que al momento de reiniciar operaciones lo hará de forma paulatina, comenzando con aproximadamente un 10% de la actividad pre-Covid-19 y espera llegar a fin de año con el 40% de sus aviones cubriendo rutas.