Al arranque del 2018, el mercado laboral siguió afianzando la dualidad que ha mostrado a la segunda parte del actual sexenio.

Aunque la tasa de desempleo bajó a un nivel mínimo de 3.2% de la Población Económicamente Activa (PEA) en cifras desestacionalizadas durante el primer trimestre del año, la tasa que mide el empleo en condiciones precarias marcó un máximo 15.5%, de acuerdo con cifras divulgadas por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

Esta última, denominada como tasa de condiciones críticas de ocupación (TCCO), incluye a las personas que trabajan menos de 35 horas a la semana por razones ajenas a sus decisiones, más las que trabajan más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y las que laboran más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos.

Es decir, contabiliza a las personas que trabajan menos de lo que desearían más a las personas que trabajan con ingresos precarios y a aquéllas que trabajan muchas horas, amén de contar con una remuneración baja. La cantidad de este tipo de trabajadores en México se elevó en 728,097 en su comparación interanual a casi 8.5 millones de personas.

La TCCO marcó 11.8% al comienzo del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto y se mantuvo estable durante los primeros dos años de la administración, pero comenzó a elevarse en el 2015 a medida que el desempleo afianzaba su tendencia a la baja. Durante el segundo trimestre del 2016 marcó un primer máximo sexenal al ubicarse en 14.5 por ciento.

Por otro lado, la baja en el desempleo coincide con la creación histórica de empleos en el sector formal de la economía, de acuerdo con cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). A abril del 2018, la economía mexicana había creado casi 3.6 millones de empleos durante el actual sexenio, reflejando un ritmo de expansión superior a 4% anual, el doble del crecimiento de la economía.

De acuerdo con el reporte trimestral de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi, el mercado laboral refleja que en el primer trimestre del año salieron del desempleo 107,968 personas, en comparación con el mismo periodo de 2017, con lo que el cómputo de personas desempleadas en el país bajó de alrededor 1.82 millones de personas a 1.71 millones. Desde otra perspectiva, 1 millón 17,021 personas se incorporaron a un empleo entre el primer trimestre del 2018 y el primer cuarto del 2017, de las cuales 40% se ocupó en el sector industrial, 38% en los servicios y el resto en el sector primario.

En los meses de enero-marzo del 2018, todas las modalidades de empleo informal sumaron 30 millones de personas, lo que significó un aumento de 1.2% respecto al mismo lapso de 2017 y representó 56.7% de la población ocupada.

De manera detallada, indicó el Inegi, 14.4 millones conformaron específicamente la ocupación en el sector informal, que es toda aquella actividad económica de mercado que opera a partir de los recursos de los hogares, pero sin constituirse como empresas con una situación independiente de esos hogares; esta cifra significó un incremento de 1.9% anual y constituyó 27.3% de la población ocupada.

En tanto, 7.4 millones de trabajadores informales corresponden al ámbito de las empresas, gobierno e instituciones; 5.9 millones al sector agropecuario y otros 2.3 millones al servicio doméstico remunerado.

De acuerdo con el secretario del Trabajo y Previsión Social (STPS), Roberto Campa Cifrián, México no tiene problema de ocupación, sino el problema que se debe atender es el de la informalidad, que aún se mantiene en cifras elevadas y en donde se encuentran más de 30 millones de trabajadores, quienes no perciben ningún tipo de seguridad social. “Vemos niveles previos a la precrisis, pero aún se mantiene una elevada informalidad que, sumado a la subocupación, vislumbran que no ha mejorado la calidad del empleo”, dijo Víctor Chávez Montes de Oca, socio director de Grupo Human.

Las entidades que durante el primer trimestre observaron las tasas de desocupación más altas fueron Tabasco, Durango y Estado de México.

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