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Vozinha, la historia de resiliencia del portero que desafió a Messi en el Mundial 2026
El arquero de Cabo Verde aprendió a atajar viendo videos en YouTube y a los 40 años, se convirtió en una de las revelaciones del Mundial 2026. La historia de Vozinha demuestra que la perseverancia puede abrir las puertas del escenario más grande del futbol.

Vozinha y Lionel Messi durante el partido entre Cabo Verde y Argentina en el Mundial 2026.
Cuando el árbitro marcó el inicio del partido entre Argentina y Cabo Verde, todas las miradas estaban puestas en Lionel Messi; sin embargo, conforme avanzó el encuentro, otro nombre comenzó a ganar protagonismo: Vozinha.
El arquero de 40 años fue uno de los responsables de que el campeón del mundo tuviera que trabajar hasta el tiempo extra para vencer 3-2 a Cabo Verde. Sus atajadas, incluidas varias frente a Messi, confirmaron por qué se convirtió en una de las revelaciones del Mundial 2026.
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Pero la historia de Vozinha comenzó mucho antes de enfrentar al mejor futbolista del planeta.
Aprender cuando no existen las condiciones
Su nombre real es Josimar José Évora Dias. Nació hace 40 años en Mindelo, la segunda ciudad más importante de Cabo Verde, pero el mundo del futbol lo conoce como Vozinha, un apodo que proviene del diminutivo de avó (abuela, en portugués) y que adoptó como homenaje a sus abuelos, quienes lo criaron y fueron una de las principales figuras en su infancia.
Su camino hacia el futbol profesional estuvo lejos de las academias de alto rendimiento que suelen formar a las grandes estrellas. En un país de poco más de medio millón de habitantes y con una estructura deportiva limitada, aprender a ser portero requería creatividad y perseverancia.
Sin entrenadores especializados ni escuelas para guardametas, Vozinha encontró en internet una herramienta para construir su propio aprendizaje. Pasaba horas viendo videos de arqueros en YouTube, analizaba su técnica, estudiaba la colocación, los reflejos y la lectura de las jugadas, para después intentar reproducir esos movimientos en los entrenamientos. La pantalla se convirtió en su entrenador cuando los recursos escaseaban.
"En mi barrio los chicos eran mucho mayores que yo. Siempre jugaba en la calle y recibía muchos golpes. También jugaba muy bien con los pies, era competitivo y rebelde, no me gustaba perder. Me pegaban mucho y, cuando no podía devolver los golpes o responder, volvía a casa enfadado. Entonces se burlaban de mí y decían que iba a quejarme con mis abuelos", recordó en una entrevista.
Una carrera que construyó poco a poco
Su carrera no ascendió rápidamente, construyó su trayectoria paso a paso, defendiendo la portería de varios clubes semiprofesionales de Cabo Verde como Atlântico, Estoril y Batuque, incluso ha señalado que, si su carrera no despegaba en el futbol, su plan B era ser arquitecto. “Mi plan B era estudiar arquitectura, algo que siempre me gustó”.
A los 18 años experimentó un importante crecimiento físico, lo que le abrió camino a grandes equipos e ingresó al Mindelense y fue convocado a la Selección Nacional de Cabo Verde. Cuando cumplió 26 años se unió profesionalmente al Progresso Sambizanga de Angola. Estuvo en varios equipos como Zimbru de Moldavia, AEL Limassol y Chaves, equipo de la segunda Liga de Portugal. Actualmente está sin club, debido a que su contrató finalizó hace unos días.
Cada cambio significó adaptarse y ser paciente para vivir el momento que parecía improbable: disputar su primer Mundial a los 40 años.
La oportunidad llegó este año, con el Mundial 2026, cuando Cabo Verde debutó por primera vez en una Copa del Mundo. Sus atajadas lo convirtieron en una de las grandes revelaciones del torneo.
Primero frustró a España con una actuación memorable y después obligó a Lionel Messi y a Argentina a emplearse al máximo para conseguir la clasificación. En cuestión de semanas, pasó de ser un portero conocido principalmente en el futbol portugués a convertirse en uno de los nombres más comentados del Mundial.
Su historia demuestra que el talento puede abrir una puerta, pero la perseverancia es la que mantiene viva una carrera. Durante más de dos décadas, Vozinha aprendió con los recursos que tenía a su alcance, aceptó retos en ligas poco mediáticas y nunca dejó de prepararse, aunque el escenario de un Mundial pareciera inalcanzable Esa perseverancia fue la que, dos décadas después, lo llevó a disputar un Mundial y a convertirse en uno de los pocos porteros capaces de poner en aprietos a Lionel Messi.



