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Opinión

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La esperanza de vida de un recluta ruso es de 35... minutos

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Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas

Jonathan Ruiz Torre

El dato destacado recientemente por el director de la CIA durante una conferencia en Washington, DC, puede ser más triste que revelador.

Pero abre una ventana hacia un mundo nuevo, en el que pequeñas empresas tecnológicas poco desconocidas saltan de pronto al escenario financiero.

“Según informes de fuentes abiertas de hace apenas unos días, se estima que la esperanza de vida promedio de un recluta ruso que llega al campo de batalla en Ucrania es de entre 20 y 35 minutos”, expresó John Ratcliffe durante un foro sobre tecnología organizado por AWS en la capital de Estados Unidos, al que tuve acceso.

Lo que acaban de leer es uno de los efectos del ascenso de la tecnología de drones en los conflictos armados. Ucrania se convirtió en el laboratorio de estas nuevas prácticas a partir de la invasión rusa, en una guerra que ya acumula más de cuatro años.

“En este preciso instante se está reescribiendo la realidad del conflicto y la guerra asimétrica. Un claro ejemplo de ello es cómo los robots y drones impulsados por IA, por un lado, pueden ayudar a nuestras plantas de fabricación a realizar su trabajo con una velocidad y eficiencia exponencialmente mayores, pero en el campo de batalla, su eficiencia y letalidad pueden ser igualmente devastadoras”, analizó Ratcliffe a finales de junio.

El jefe de la CIA lo expuso como una advertencia sobre la necesidad de modernizar la estrategia de defensa de su país. Estados Unidos ha invertido durante décadas en los artefactos militares más grandes: los mayores portaaviones y los mayores misiles.

Lo que ahora requiere es complementar ese arsenal justamente con lo contrario.

Como consecuencia, quienes participan en la manufactura de esos aparatos están recibiendo inversiones, de acuerdo con las cifras trimestrales que las empresas revelan al mercado. Esa circunstancia también abre oportunidades para los proveedores de componentes electrónicos instalados en México.

Tomen un par de ejemplos de compañías en ascenso: Ondas y Axon.

Las acciones de la primera todavía valían menos de dos dólares al inicio del verano pasado. Ayer cotizaban cerca de nueve dólares.

Ondas vende drones aéreos y terrestres dotados de inteligencia artificial, del tipo que preocupa al director de Anthropic, Dario Amodei. También ofrece sistemas de defensa antidrones para proteger calles, estadios e infraestructura.

Axon compite en ese mercado, aunque con funciones de pilotaje remoto y transmisión en directo. La compañía reportó un salto anual de 35 por ciento en sus ingresos, que alcanzaron 904 millones de dólares durante el segundo trimestre de 2026.

Ondas, más pequeña, mostró que sus ventas se multiplicaron 13 veces en solamente un año, hasta alcanzar 83 millones de dólares trimestrales en junio.

Ambas cotizan en bolsa y eso permite observar sus resultados. Pero existen muchas otras compañías que no se financiaron mediante el mercado de valores y que prometen servicios similares. Todos los indicadores apuntan hacia una oportunidad en este mercado.

Durante su conferencia de junio, Ratcliffe destacó que las capacidades en inteligencia artificial están a la par de las armas nucleares. Enfatizó que la CIA debe sobresalir en este ámbito para mantener la seguridad nacional de Estados Unidos.

Por esa misma razón, la agencia está reduciendo de aproximadamente tres años a seis meses el plazo para adquirir tecnología. Además, creó una nueva división centrada en ciberseguridad y datos avanzados, con el propósito de agilizar la colaboración con la industria privada.

Se trata de un fenómeno global. No solamente lo demuestra lo que ocurre en Ucrania, sino también el escalamiento del conflicto en Irán.

Ayer, The Wall Street Journal reveló que esa nación persa otorgó mayor control sobre el ejército regular al poderoso Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.

Eso implica colocar en puestos clave a veteranos curtidos en la guerra de Irak y en anteriores represiones internas. Según ese medio, la intención es prolongar la guerra, ampliar las operaciones internas de contrainteligencia y aumentar la producción de misiles y drones.

El papel de México en la cadena de suministro de esta nueva dinámica bélica muy probablemente crecerá, se lo proponga o no. Mañana seguimos.

Jonathan Ruiz Torre

Comunicólogo por la UANL, con estudios sobre Mercados de Petróleo, Gas y Energía en la Universidad de Houston. Fue reportero y editor de información de Negocios en Milenio, El Norte y en Reforma, en donde fundó la columna institucional Capitanes. Fue Director General de Información Económica en El Financiero y fundador de la revista Bloomberg Businessweek México. Como Director General de Proyectos Especiales de El Financiero encabezó los esfuerzos de contenidos digitales de la organización. Desde 2014 escribe su columna Parteaguas, dedicada a negocios disruptivos y tecnológicos, que tiene réplica en un podcast: Parteaguas Diario y en redes sociales @parteaguasclub.

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