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Opinión

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Apergolla pollo carioca, al pollo mexicano

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Marco A. Mares | Ricos y poderosos

Marco A. Mares

Está en riesgo la industria avícola mexicana.

Una ocurrencia política y no la sana competencia, le está haciendo mella.

México se dio un balazo en el pie. El gobierno quiso ofrecer precios bajos a los consumidores, no lo logró y en cambio impactó negativamente a un sector que venía siendo el sexto lugar mundial en producción de carne de pollo.

Para ofrecer precios bajos a los consumidores, en el año 2022, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, decidió abrir la puerta de México, de par en par, sin cobro de aranceles, a las importaciones de pechuga de pollo deshuesada de Brasil.

Los precios nunca bajaron. En cambio las importaciones del pollo brasileño se incrementaron extraordinariamente.

Y en consecuencia, la industria avícola nacional está perdiendo capacidad de producción, empleos e inversiones.

Los exportadores brasileños tienen al borde de la crisis a los productores mexicanos.

Las autoridades del gobierno de Claudia Sheinbaum llevan 10 meses escuchando pero sin atender las preocupaciones de los productores nacionales.

Las crecientes importaciones de pechuga de pollo deshuesada de Brasil amenazan la viabilidad de la producción nacional, la inversión y el empleo.

Sin contar con un tratado de libre comercio, Brasil tiene el privilegio de exportar a México, sin el pago de aranceles.

Y lo peor es que frente a la inminente interrupción de exportación de pollo brasileño a la Unión Europea, por incumplir con los requisitos para el uso de antimicrobianos en animales para la producción de alimentos, los productores nacionales temen que tales ventas se envíen hacia México.

La Unión Nacional de Avicultores (UNA), presidida por Lorenzo Martín Martín, asegura que el problema no es nuevo; lo han denunciado desde hace 10 meses; han sido escuchados, pero no atendidos.

No pide que cierren las fronteras, pide sustituir la importación libre de aranceles por un cupo de importación, con reglas transparentes, que permitan complementar al mercado y competencia más equilibrada para los productores nacionales.

El objetivo de Las importaciones fue ofrecer precios bajos a los consumidores, y pese al indiscriminado volumen de éstas, dicho objetivo no se logró.

Los únicos beneficiarios de esta apertura han sido importadores y comercializadores, mientras que el consumidor pagó precios altos y el productor mexicano absorbió el costo del ajuste, como lo demuestran los precios de importación y de venta al consumidor, según cifras oficiales de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) y de la Profeco.

Importaciones brasileñas

En 2022, las importaciones de pechuga de pollo deshuesada provenientes de Brasil fueron de alrededor de 90 mil toneladas y para 2025 rebasaron las 196 mil toneladas.

Es decir, en sólo tres años el volumen proveniente de ese país se incrementó en 118 por ciento.

Las consecuencias

De acuerdo con estimaciones de la industria, entre agosto de 2025 y el 12 de agosto de 2026 el sector productor de pollo acumuló pérdidas por más de 27 mil millones de pesos.

Para la UNA, esta situación reduce la capacidad de reinversión y aumenta la incertidumbre sobre proyectos que implicarían mayor producción y nuevos empleos.

En ese sentido, datos de la UNA sostienen que, por cada mil toneladas de pechuga deshuesada importada, se dejan de producir 4 millones de pollos y se dejan de generar 280 empleos, lo que significa que desde 2022, las importaciones brasileñas del alimento mencionado impidieron la generación de más de 40 mil 700 empleos en México.

Lo que resulta insostenible es que una medida extraordinaria permita una competencia estructuralmente desequilibrada y termine desplazando producción, inversión y empleos en México.

La industria avícola mexicana compite todos los días con los socios comerciales de México bajo reglas de intercambio y reciprocidad.

El problema surge cuando se conceden condiciones extraordinarias de acceso a países con los que México no tiene tratado de libre comercio.

Así las cosas. Las cifras de la UNA hablan de una situación complicada. La queja no ha sido escuchada. Ojalá que en algún momento se anteponga la cordura y el bienestar nacional. Al tiempo.

Atisbos

Los conciertos de artistas internacionales, realizados en la Ciudad de México, se han convertido en una poderosa derrama económica que beneficia a una extensa cadena de valor que incluye transporte, plataformas de movilidad, agencias de viajes, hoteles, restaurantes y miles de pequeños y medianos negocios.

De acuerdo con cifras de la Canaco, presidida por Vicente Gutiérrez Camposeco, el cantante Harry Styles con sus 6 conciertos dejó una derrama estimada en más de 2 mil 94 millones de pesos.

En diciembre pasado, Bad Bunny con 8 fechas, generó una derrama de 3 mil 228 millones de pesos; y el grupo BTS, generó mil 861 millones de pesos, con solo 3 días.

Marco A. Mares

Periodista desde 1975, ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet. En los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Fórmula Financiera, que se transmite por Grupo Fórmula.

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