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¿Cómo Starbucks pasó de casi quebrar a ser una marca global?
Sev Siegel, cofundador de Starbucks, revela los errores y decisiones que casi llevan a la empresa a la quiebra en sus primeros años.

Sev Siegl, cofundador de Starbucks durante incMTY.
Hoy Starbucks es una de las marcas más reconocidas a nivel mundial y un referente en la industria del café; sin embargo, en sus inicios hubieron errores estratégicos y problemas financieros que estuvieron a punto de llevar a la empresa a la quiebra.
Sev Siegl, cofundador de Starbucks compartió durante su participación en incMTY, el festival de innovación y emprendimiento del Tec de Monterrey, los errores y aciertos que vivió al construir la empresa.
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Recordó que la compañía inició junto con Jerry Baldwin y Gordon Bowker, cuando detectaron que el café en Seattle, Estados Unidos, no era de calidad y vieron una oportunidad de negocio.
El primer paso fue investigar sobre el café gourmet, en ese proceso encontraron a Alfred Peet, un empresario de San Francisco que ya trabajaba con café de alta calidad.
Cuando te das cuenta de que hay alguien que puede ayudarte, contáctalo. Yo le llamé y contestó el teléfono”, recordó Siegel.
Ese acercamiento fue decisivo: Alfred Peet se convirtió en su mentor y evitó que cometieran errores críticos en una industria que desconocían.
Crecer sin conocimiento, el mayor riesgo
La primera tienda abrió en el mercado central de Seattle, con un producto que costaba el doble. Aun así, encontraron un consumidor dispuesto a pagar por calidad.
En una década, lograron expandirse a seis tiendas y posicionar su café en 300 restaurantes; sin embargo, el crecimiento también evidenció sus limitaciones.
“El mayor desafío fue la ignorancia”, reconoció. Aunque el negocio avanzaba, no contaban con el conocimiento necesario para gestionar su expansión.
Esto se reflejó el segundo año, cuando abrieron la segunda tienda y el teléfono no paraba de sonar, pero no eran clientes, sino acreedores a quienes les debían dinero.
“Estábamos expandiendo nuestro negocio más allá de nuestro capital. Casi quebramos en el segundo año de operaciones”, explicó. Para salir adelante, tuvieron que vender 15% de la empresa.
Otro error fue diversificar en áreas que no formaban parte de su actividad principal, como la importación de molinos industriales o el desarrollo de una línea de tés.
“Debimos haber ignorado la tentación de adentrarnos en áreas que no fueran tostar y vender café”, admitió. Con el tiempo, corrigieron el rumbo y se enfocaron en su propuesta central.
Marca y visión de negocio
Entre los aciertos, destacó la construcción de una identidad de marca sólida. Desde el inicio, Starbucks apostó por educar al consumidor sobre su producto, justificando su precio a partir de la calidad y la experiencia.
También invirtieron en capacitar a su equipo para comunicar ese valor. Para Sev Siegel, este es un punto donde muchos emprendedores fallan porque suelen priorizar el funcionamiento del producto sobre la propuesta de valor.
Puntualizó en la importancia de un buen mentor. “Solo se necesita pedir ayuda, cultivar la relación y no ser demasiado exigente”, afirmó. Hoy, influenciado por su experiencia con Alfred Peet, Siegel se dedica a mentorear a nuevos emprendedores.
De tienda a cafetería
El cambio más relevante llegó en 1984 con la incorporación de Howard Schultz como director de ventas y marketing. Fue él quien propuso transformar el modelo hacia cafeterías, aunque en ese momento los fundadores no estaban convencidos.
Howard Schultz dejó la empresa para lanzar su propia cafetería, pero regresó un año después para comprar Starbucks, lo cual se logró seis meses después.
“Inmediatamente comenzó a hacer cambios; cambió el logotipo, que era marrón, por el que ven hoy, verde, instaló máquinas de café, máquinas de espresso en todas las tiendas”.
Detalló que fue Howard Schultz quien convirtió a la compañía en una empresa nacional y luego internacional.
Consejos para emprender
A partir de su experiencia, Siegel subrayó la importancia de construir negocios rentables, formar equipos complementarios y validar si realmente existe una oportunidad de mercado.
También insistió en la disciplina financiera. Los emprendedores deben entender sus números, proyectar escenarios y evitar quedarse sin capital.
“Los inversores no te escucharán hablar eternamente de este fabuloso software nuevo. Quieren saber cómo funciona el negocio”, concluyó. Para él, el éxito no depende solo del producto, sino de la capacidad de construir un modelo sostenible.




