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El Problema de la Administración: factor humano
Existen muchos factores por los cuales las micros, pequeñas y medianas empresas pueden fallar: el mercado, la situación económica, eventos catastróficos, son algunos de estos.
Existen muchos factores por los cuales las micros, pequeñas y medianas empresas pueden fallar. El mercado, la situación económica, eventos catastróficos, son algunos de estos. Sin embargo el elemento primordial por la cual las empresas pueden fracasan es el factor humano.
En artículos anteriores hemos hablado de diferentes aspectos de los recursos humanos. Sin embargo, reconociendo que el principal activo de cualquier empresa es este capital, debemos poner mucha atención en él.
Las empresas pueden tener las mejores ideas, las patentes más innovadores, la tecnología más moderna y los mejores métodos y procedimientos, pero si el factor humano falla, todo lo demás es letra muerta.
Cuando hablamos de desarrollo, no estamos hablando de la creación de productos ni de tecnología, sino del desarrollo del personal que labora con nosotros. Normalmente, cuando un joven ambicioso está buscando empleo, lo quiere en las empresas más grandes con mayor estructura, porque considera que sólo en esa empresa va a tener la posibilidad de progresar y potenciar sus habilidades.
Cuando un micro, pequeño o mediano empresario busca personal, está esperando que llegue aquel con las mejores aptitudes, ofreciendo un paquete de desarrollo bastante limitado, porque sus recursos son restringidos.
Al final del día, el joven ambicioso encontrará en la gran empresa un techo de crecimiento que limitará sus aptitudes, derivado de que existen varios individuos que están esperando la oportunidad y otros más que tienen el puesto y que no lo quieren soltar, porque les da seguridad.
¿Cómo romper esta dinámica? Primero, las micro, pequeñas y medianas empresas tiene que abrir espacios a la innovación que traen los jóvenes ambiciosos, dispuestos a sacrificar oportunidades por mejores perspectivas a futuro. Para esto tienen que aprovechar los programas de fomento a las mipymes.
Segundo, estas empresas tienen que invertir en desarrollar las mejores aptitudes de sus empleados, y aún más, en nuevas aptitudes compatibles con las ambiciones de sus trabajadores y la dinámica de crecimiento de la empresa.
Tercero, tanto la empresa como el joven ambicioso tienen que buscar ayuda en el desarrollo de sus capacidades. Nuestro país tiene que generar un sistema efectivo de ayuda y guía a las micro, pequeñas y medianas empresas para ayudarles a desarrollar sus habilidades. Hoy existen buenas iniciativas al respecto, pero no puede quedar solo en el gobierno, la sociedad tiene que participar en esto.
Cuarto, los centros de educación tienen que incentivar el espíritu emprendedor de sus alumnos. Hace más de veinte años, en una entrevista, Felipe González líder del PSOE, presidente del gobierno español entre 1982 y 1996 y un político de izquierda que favoreció el desarrollo económico de España incentivando la creación de empresas a través del emprendedor individual, mencionó que el problema de desempleo en España y cualquier otro país se debía a que los jóvenes que salían de las universidades no entendían que se les había entrenado para ser emprendedores, no empleados (esto a raíz de que el reportero le preguntó su opinión respecto al problema de desempleo y falta de oportunidades que en aquella época nos preocupaba a los mexicanos).
Debemos estar conscientes de que cada joven que sale de la universidad, tiene el potencial de ser un emprendedor, y generar un mínimo de cuatro empleos por sí mismo, por supuesto también están aquellos que ocuparán los puestos disponibles en las empresas establecidas, pero la realidad es que son los menos.
Esta es mi opinión y es un tema para que reflexionemos.