“Sólo un tonto confiaría en Facebook respecto a su bienestar financiero. Pero tal vez ese sea el punto: con tanta información personal de unos 2.4 billones de usuarios activos mensuales, ¿quién sabe mejor que Facebook cuántos tontos nacen cada minuto?”, dijo Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía.

En un artículo que escribió para Project Syndicate, el economista reconoció que el sistema financiero actual tiene sus fallas; sin embargo, criticó fuertemente la moneda digital de Facebook, llamada Libra, ya que podría abrir la puerta a delitos como el lavado de dinero.

“Facebook ha decidido que lo que el mundo realmente necesita es otra criptomoneda y que lanzar una es la mejor manera de usar los vastos talentos a su disposición. El hecho de que Facebook piense así revela mucho sobre lo que está mal con el capitalismo estadounidense del siglo XXI”, aseveró.

Recordó que, en el pasado, una de las grandes quejas sobre las monedas tradicionales era su inestabilidad, ello por un avance rápido en la inflación que hacía que perdieran su valor salvo monedas como el dólar, el euro, el yen y el renminbi, que se han mantenido estables. En este sentido, refirió que hoy en día la preocupación ya no se trata sobre la inflación, sino sobre la deflación.

Además, agregó, se ha avanzado bastante en lo que refiere a la transparencia financiera, lo que ha dificultado en los últimos años el uso del sistema bancario para el lavado de dinero y “otras actividades nefastas”.

“La tecnología nos ha permitido completar transacciones de manera eficiente, moviendo el dinero de las cuentas de los clientes a las de los minoristas en nanosegundos, con una protección contra el fraude notablemente buena. Lo último que necesitamos es un nuevo vehículo para alimentar actividades ilícitas y lavar las ganancias, que seguramente resultará ser otra criptomoneda”, destacó.

Falta de competencia y regulación

Stiglitz enfatizó que el problema real hoy en día, con las monedas y los acuerdos existentes en el mundo, es la falta de competencia y regulación de las compañías que controlan las transacciones.

“Como resultado, los consumidores, especialmente en Estados Unidos, pagan un múltiplo de lo que deberían costar los pagos, llenando los bolsillos de Visa, Mastercard, American Express y los bancos con decenas de miles de millones de dólares todos los años”, expuso.

El atractivo de libra, refirió, podría deberse a que varios piensan que con ésta las transacciones tendrán un menor o nulo costo. No obstante, otros instrumentos de gobierno o del sistema financiero, destacó, son más seguros, por lo que cuestionó el por qué alguien usaría la criptomoneda.

“Las personas que participan en actividades nefastas —posiblemente incluyendo el actual presidente de Estados Unidos— están dispuestas a pagar un centavo para tener sus actividades nefastas: corrupción, evasión de impuestos, tráfico de drogas, o terrorismo. Pero, habiendo hecho tanto progreso en impedir el uso del sistema financiero para facilitar el crimen, ¿por qué alguien, por no hablar del gobierno o de los reguladores financieros, aprueba tal herramienta simplemente porque lleva la etiqueta tecnología?”, cuestionó.

Si éste es el modelo de negocios de Libra, añadió, los gobiernos deberían cerrarlo de inmediato. “Como mínimo, Libra debe estar sujeta a las mismas regulaciones de transparencia que se aplican al resto del sector financiero. Pero entonces no sería una criptomoneda”.