La agencia Standard & Poor’s (S&P) cambió a Negativa la perspectiva de calificación para Pemex este lunes por la mañana, tras la acción similar sobre la nota del soberano.

Por la tarde haría lo propio para el caso de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), de 77 entidades financieras que incluyen a la banca de desarrollo y los principales bancos del país, así como para las empresas América Móvil, de Coca-Cola FEMSA y del Puerto de Liverpool.

En todos los casos el cambio en la perspectiva está directamente relacionado con el menor crecimiento de la economía, que vendría aparejado con menores ingresos del gobierno.

Nota de Pemex se igualó a la del soberano

En cambio de perspectiva de la petrolera significa que mantiene la calificación en “BBB+”, que es tres escalones arriba del grado de inversión, tal como la de México, pero con perspectiva Negativa. Esta acción indica, igual que en la soberana, que hay una de tres posibilidades de un recorte. Sólo que, pasaría primero la degradación en la calificación soberana, acota el analista para Pemex en la agencia, Luis Manuel Martínez.

“La calificación de Pemex está igualada con la del soberano y se mueve exactamente en la misma dirección que la de México, la construcción de la calificación de Pemex evidencia que es totalmente dependiente del gobierno, así que tendríamos que ver primero la degradación de la nota soberana, antes que la de Pemex”, explicó en entrevista.

De acuerdo con el analista, “por ahora está descartada la posibilidad de que la petrolera pierda el grado de inversión”, pues tendría que presentarse una serie de eventos que motiven primero la degradación de tres niveles en la calificación de México.

El analista soberano de S&P, Joydeep Mukherji, explicó anteriormente a El Economista que entre las condiciones que llevarían a la agencia a recortar la calificación del soberano se encuentran: un aumento en el nivel de los pasivos contingentes del gobierno, que podría venir directamente de alguna empresa del sector público, o bien una expansión económica menor a la estimada (hoy en 1.8%, según la firma), que genere menores ingresos al gobierno, más endeudamiento y un debilitamiento de las finanzas públicas.

La pérdida hipotética del grado de inversión se reflejaría de inmediato en la calificación de Pemex, “lo que no se ve por ahora”, subrayó Martínez.

Ambos emisores tienen una nota que se encuentra tres escalones arriba del grado de inversión, lo que indica que tendrían que sufrir un recorte de tres niveles para caer en una calificación especulativa.

Interdependencia para largo

En el comunicado del cambio en la perspectiva de la nota de Pemex, los analistas de la firma precisan que “la estrecha relación entre la empresa y el gobierno se mantendrá sin cambio durante los siguientes años”.

“Consideramos que nuestra evaluación se refuerza por el respaldo público que expresó el presidente Andrés Manuel López Obrador el 14 de febrero del 2019 para asegurar que Pemex se beneficia del apoyo federal y que la empresa cumplirá en tiempo y forma con todas sus obligaciones financieras”, detallaron en el comunicado.

El respaldo federal también es evidente, dijeron, a través de las asignaciones incrementales aprobadas para Pemex en el presupuesto federal del 2019, que incluyen una inyección de capital por 25,000 millones de pesos así como el plan de monetizar anticipadamente los pagarés federales relacionados con pasivos laborales de la empresa.

“Aunque en nuestra opinión, estas acciones son insuficientes para atender completamente las necesidades de fondeo de Pemex, sin duda contribuyen al historial del respaldo gubernamental para la empresa”.

Reforma energética, suspendida

El analista de Pemex explicó que para ellos es claro que está suspendida la reforma energética que sentaba el marco regulatorio para permitir la inversión de la Iniciativa Privada en las actividades del sector energético.

“Nos parece que (el presidente) no necesita tomar el camino de avisar o formalizar el fin de la reforma energética, porque al fin del día, la reforma establece un marco y bajo ese mismo marco, cuando ha considerado que una ronda de licitaciones no es la vía ideal para acelerar las actividades de exploración y desarrollo de campos, toma otros mecanismos. Está descontado que no opera más (la reforma)”.

El analista de la calificadora admitió que las observaciones del presidente de México sobre los escasos resultados de la reforma energética que se echó a andar en el 2013 son reales, pues se han presentado retrasos en la ejecución de los nuevos contratos.

“Retrasos de ejecución que responden más a temas de trámites ante reguladores, requerimientos internos del propio Pemex y los retrasos para emitir autorizaciones para que los contratos operen. Y al no tener las autorizaciones, los contratos no entraron en operación, y es lo que ha hecho que no se vean los resultados” .

Pemex, sin respaldo

En el comunicado, los analistas de la agencia explicaron que la evaluación del perfil crediticio individual de la petrolera, esto es, sin tomar en cuenta el apoyo del gobierno federal, fue recortada, de “BB-” a “B”. Ambas notas están ubicadas dentro del grado especulativo.

Detalla que esta evaluación individual de la empresa supone que es ajena al gobierno de México, y el recorte de la calificación desde “BB-” a “B” actual señala que la empresa tiene un perfil crediticio en deterioro. Resultados financieros que se han venido desviando.

El analista de S&P aclaró que esta nota identifica las condiciones financieras de la empresa de manera individual, pero no refleja en modo alguno la nota con la que salen a oferta las emisiones de la petrolera.

De acuerdo con S&P, la empresa tiene comprometida la recuperación de sus principales líneas de negocio. Además, “el plan financiero para restaurar los fundamentos crediticios de la petrolera es insuficiente respecto de las necesidades multianuales de inversión de capital”.