La actividad económica de México no tendrá un rebote aritmético importante en los próximo dos años pese a la profundidad del desplome económico.

A diferencia de las recesiones registradas en 1987, 1991, 1995 y en el 2009, donde el siguente año de la caída se registró un ascenso veloz en el PIB, ahora hay complejos eventos simultáneos que dificultarán la recuperación, advierte el Fundador y Coordinador del Centro de Modelística y Pronósticos Económicos (CEMPE) de la Facultad de Economía en la  UNAM, Eduardo Loria.

Para el especialista, el estímulo fiscal insuficiente para contener el impacto económico de los choques por el coronavirus, la caída del precio del petróleo y la contracción de la demanda de Estados Unidos es lo que puede hacer que la crisis sea mucho más larga y genere un sacrificio inecesario.

Entrevistado por El Economista, estima que el PIB de México registrará una caída este año que se ubicará en un rango de -5.17% a -9.15 por ciento. Con la incertidumbre por la crisis sanitaria y la profundidad de su impacto en la actividad económica, no se pueden hacer pronósticos más puntuales, aseveró.

De acuerdo con el experto, que desde 1991 desarrolla pronósticos econométricos, la pobreza alimentaria que es la que presenta la gente que no le alcanza para comprar lo mínimo para comer, se puede ir a 30% y 35% de la población total desde el 20%  donde se encuentra ahora. Este incremento se dará en un solo año, pues es la mas sensible a los ciclos económicos, explicó.

Muchos ricos se volverán clase media tras la quiebra de las empresas que sí se presentará, aumentará la inequidad, y la crisis sin duda afectará más fuerte a los deciles de la población 1,2 y 3 que son los de menores ingresos.

Asumiendo que somos 125 millones de mexicanos, se supone que 25 millones de personas viven con pobreza alimentaria. Esto significa que podría aumentar a 43 millones el número de personas en esta condición, estimó.

Ingeniería económica, la estrategia

“Hay que hacer una ingeniería de economía y de la sociedad en su conjunto tras esta parálisis de las actividades y no sabemos cuanto tardará. Hay gente que quedará desempleada, y que posiblemente no conseguirá recuperar un puesto como el que tenía antes de la crisis. El mercado laboral se mantendrá muy complejo por mucho tiempo más”, refirió.

El especialista prevé que sin un sólido estímulo fiscal, la economía se mantendrá en fase recesiva de aquí al 2022, año en el que considera que registrará una nueva contracción de entre 4.21% y 4.49 por ciento.

Y será hasta el año 2023, cuando el PIB alcanzará registros positivos, cercanos a 0.91% y 2.85% consignó.

“Si hubiera políticas acertadas, claras, aceptables, uno diría estoy tomando el antibiótico adecuado para la enfermedad. Pero claramente la respuesta fiscal es totalmente insuficiente, totalmente inadecuada, totalmente inoportuna. Es lo que puede hacer que la crisis sea mucho más larga de lo que podría ser y nos va a generar un sacrificio inecesario”, finalizó.

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