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Nuestros impuestos y el IFE
En nuestra última entrega, al analizar algunos puntos del Presupuesto de Egresos para el 2011 (PEF), señalábamos que nos parecía inadmisible que el Instituto Federal Electoral tuviera asignado un gasto para el año entrante por cerca de la mitad que el otorgado para la UNAM, máxime que el 2011 no es un año electoral.
En nuestra última entrega, al analizar algunos puntos del Presupuesto de Egresos para el 2011 (PEF), señalábamos que nos parecía inadmisible que el Instituto Federal Electoral tuviera asignado un gasto para el año entrante por cerca de la mitad que el otorgado para la UNAM, máxime que el 2011 no es un año electoral.
Al respecto, la Dirección de Información del IFE nos hizo llegar una nota informativa aclarando, entre otros, los siguientes puntos: (1) el presupuesto base para el 2011 es de 5, 406 millones de pesos; 1,756 millones más para proyectos relacionados con el proceso electoral del 2012 y poco más de 3,335 millones para financiar a los partidos políticos; (2) el gasto de operación del IFE representa 0.2% del total del PEF; (3) la jornada electoral del 2012 empieza en octubre del 2011; (4) el presupuesto de operación por 5,600 millones de pesos asignado para el 2010 fue menor que el solicitado, lo que provocó el recorte de más de 1,000 plazas (las que suponemos no eran indispensables); (5) El presupuesto de operación para el 2011 es menor por 200 millones de pesos que el del 2010; y (6) El IFE se siente muy satisfecho por la aprobación de su presupuesto .
La nota informativa aclara que de los 1,756 millones de pesos adicionales para el 2011, 590 millones se gastarán en el próximo proceso electoral, 721 millones se gastarán en la actualización del padrón electoral y en la renovación de las credenciales 03 y 09, 96 millones en el voto de mexicanos en el extranjero y 349 millones en infraestructura y modernización .
Si 1,756 millones de pesos se gastarán en el 2011 en proyectos relacionados con las elecciones del 2012 y 3,335 millones en financiamientos a los partidos políticos, esto significa que los 5,406 millones restantes se gastarán nada más en el IFE.
Estos 5,406 millones de pesos que nada tienen que ver con el proceso electoral, sino con la simple operación del Instituto, significan cerca de 15 millones de pesos diarios de pura burocracia. Este dato lo corrobora el PEF al señalar que de este monto, 97% es gasto corriente.
Concediendo que el año electoral comienza en octubre del 2011, cabe preguntar, entonces, en qué se gastó el IFE los 5,600 millones asignados para el 2010. La respuesta es obvia: en mantener al IFE.
Recordemos que hay elecciones federales para renovar al Congreso cada tres años y al titular del Ejecutivo cada seis. Recordemos que los miles de funcionarios de casilla son ciudadanos que no devengan remuneración alguna por cumplir con esta constitucional labor. No olvidemos que las impugnaciones en los procesos electorales son revisadas por un Tribunal Electoral que cuenta con su propio presupuesto y que los procesos electorales locales son arbitrados por 32 institutos electorales estatales e igual número de tribunales locales.
Este ritmo de gasto implica que en un sexenio -en el que votamos un par de veces- llegamos a la cifra de 32,000 millones de pesos, aclarando que este monto no cubre el costo de esas dos jornadas electorales, pues para ello se asignan recursos específicos, tal y como lo reconoce el IFE.
Con 15 millones de pesos diarios, incluyendo sábados y domingos ¿cuántos alumnos rechazados por la UNAM encontrarían espacio en sus aulas? ¿Cuántos alumnos podrían becarse en otras universidades?
Los propios artífices del presupuesto del IFE, es decir, los partidos políticos, son los primeros en cuestionar la credibilidad del Instituto, de modificar su composición si los resultados electorales no les parecen confiables. El Congreso, en claro desa-cato al texto constitucional, no ha hecho el nombramiento de las vacantes de tres consejeros del IFE.
El ciudadano, por su parte, poco puede decir de todo este embrollo. A él sólo le corresponde seguir contribuyendo con sus impuestos al presupuesto del IFE con más de 1 millón de dólares al día.
El que el IFE señale que su gasto es tan sólo de 0.2% del PEF, el cual supera los 3.4 billones de pesos, no hace sino aclarar por qué se sienten muy satisfechos con los recursos que le asignaron.
La nota informativa del IFE nos permite contar con mayores elementos para señalar que el que dicho Instituto tenga asignado un presupuesto cercano a la mitad del propuesto para la UNAM nos sigue pareciendo inadmisible, por decir lo menos.