El estímulo fiscal de repatriación de capitales podría percibirse como limitado, ya que presenta dos tipos de candados: el tiempo y el tipo de inversión que se puede hacer con este dinero, aseguró Luis Liñero, socio de Impuestos y Servicios Legales de Deloitte.

El programa que entró en vigor el 19 de enero y que estará vigente durante seis meses, otorga diversas facilidades administrativas en materia del Impuesto Sobre la Renta (ISR), relativas a depósitos o inversiones que se reciban en México. Con ello se pretende incentivar a la economía mexicana atrayendo el dinero invertido en el extranjero y recaudar los impuestos que dicho capital generó y que aún no ha sido cubierto.

Luis Liñero comentó que la limitante del tiempo se debe a que las inversiones que retornen al país deberán permanecer en territorio nacional al menos dos años.

Por otro lado, añadió, la decisión del inversionista sobre dónde invertir también se ve limitada, pues éste deberá apegarse a lo establecido en el decreto que estipula qué tipo de inversión se puede hacer.

Cabe recordar que la parte atractiva de este beneficio fiscal, en comparación con el anterior en la materia, es la simplificación de su cálculo, ya que el ISR se determinará aplicando la tasa de 8%, sin deducción alguna, al monto total de los recursos que retornen al país; el programa anterior obligaba al cálculo íntegro de los impuestos adeudados, en función de los procedimientos establecidos en la Ley del ISR, a lo que se sumaba la actualización de la cifra y los recargos correspondientes.

A diferencia de programas similares del pasado, el esquema vigente de repatriación de capitales no permite proteger el anonimato del contribuyente, situación que a decir de la consultora Deloitte habría sido una característica ideal para incentivar a los posibles usuarios del programa, por la preocupación de seguridad personal sobre el manejo de su información.

El nuevo programa de repatriación de capitales podría causar preocupación en los inversionistas al regularizar su situación fiscal, ya que existe la percepción de que arriesgarán el valor de su patrimonio ahora que el entorno económico se encuentra débil , aseguró.

La firma recordó que retornar los capitales no es obligatorio, por lo que consideró conveniente evaluar su aplicación comparativamente con la regularización de la situación fiscal, aplicando los procedimientos que la ley prevé.

El programa no es propio ?del panorama actual

Óscar Ortiz, socio de la firma Ernst & Young (EY), aclaró que este tipo de beneficio fiscal no es propio del entorno económico que se vive en el país, pues este tipo de programas se han brindado de manera frecuente durante los últimos 10 o 15 años.

Comentó que estas medidas corresponden a la tendencia fiscal global de un intercambio de información constate.

La transparencia fiscal internacional hace que todas las administraciones hacendarias estén claras de que quieren fomentar el adecuado pago de impuestos de sus ciudadanos; esta mayor eficiencia recaudatoria está alineada con estímulos fiscales que permitan que quienes tienen dinero en el extranjero puedan ponerse en orden con el fisco , explicó.

Comentó que con todo el intercambio de información que se está abriendo, los inversionistas con dinero en el extranjero deben tomar en serio la oportunidad de regularizarse con el fisco con esquemas atractivos, pues si con la información que el SAT reciba detecta omisiones de pago de impuestos podrían tener un proceso legal por defraudación fiscal.

Ya no hay forma de que los inversionistas crean que no es posible que la autoridad fiscal de cada país no se entere de cuentas en el extranjero; los inversionistas deben entender que con los mecanismos de intercambio de información, tarde o temprano el fisco tendrá toda su información , aseguró.