El gobierno de México tendrá que asegurarse de mantener una posición pragmática, mucho más allá de los mensajes, para suavizar la percepción de cautela extrema que mantienen los inversionistas sobre la economía, advierte desde Londres el economista para América Latina en la consultoría de negocios Pantheon Macroeconomics, Andrés Abadía.

“Es posible que la elevada volatilidad se mantenga como una constante en el mercado. Ante este escenario, una percepción de riesgo elevada para México podría impactar de nuevo en las perspectivas económicas y afectar la cotización del peso”, advierte.

Entrevistado por El Economista, explica que el mercado tomó con cautela el triunfo del presidente Andrés Manuel López Obrador, al tener como referencia su paso “fiscalmente conservador” como jefe de gobierno de la Ciudad de México.

“Pero la serie de mensajes mixtos que ha emitido el presidente, el Congreso con mayoría del partido en el poder, y sus acciones contra la participación de la iniciativa privada en sectores estratégicos están poniendo en riesgo elevado el mercado mexicano y contrasta con la percepción anterior”, explica.

Expone que los inversionistas están en un modo de “espera y ver, antes de actuar” a nivel mundial, pero la posición para México es particularmente evidente, y se ha destacado con la impaciencia que muestran acerca de cómo se resolverá la situación de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Confianza, clave para desarrollo

Durante las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional, el secretario de Hacienda explicó que su compromiso de mantener el superávit primario tenía que ver con garantizar certidumbre y confianza en el gobierno.

Tomó el caso de Argentina para evidenciar el costo que genera a una economía emergente perder la confianza del mercado.

El estratega de Pantheon Macroeconomics dice que los riesgos relacionados con la gobernabilidad, por políticas como la de consulta pública, fuera de las leyes ya preestablecidas, también volverán a alimentar la alta volatilidad y el temor en los agentes financieros a nivel nacional e internacional.

También considera que el aumento de hechos violentos o el uso de adjudicaciones directas de contratos con el gobierno, que puedan debilitar la transparencia, mermarán la confianza.

Luego están los riesgos relacionados con una caída en los precios del crudo o en la producción de petróleo y la situación financiera de Pemex. Si no observamos una mejora sostenida, puede conllevar a revisiones de la deuda soberana. Esto afectará a los mercados, especialmente al peso, “lo que traería consecuencias económicas indeseables, como una mayor inflación, mayores tasas de interés y mayor desaceleración económica”.

Demanda doméstica firme

México mantiene fortalezas evidentes, que son las que están facilitando la paciencia de los inversionistas sobre el desarrollo de la nueva administración, refiere Abadía.

Si AMLO continúa con fuerza su política de desarrollo del sur del país, es posible que se vea un crecimiento más sustentable de la economía mexicana a medio y largo plazos, sostuvo.

Menciona que las tasas de interés que están en 8.25% hacen atractivo al mercado respecto de otros países.

Sostiene que la demanda doméstica ha sido resistente a distintos choques en los últimos años. La fortaleza de los fundamentos económicos, incluyendo que un mercado laboral robusto ha permitido que esto ocurra. Además, destaca que el flujo de remesas provenientes de Estados Unidos continúa ayudando a la economía y la expectativa de un fuerte crecimiento potencial del mercado doméstico, apoyado por las políticas sociales.

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