Pese a contar con un mayor presupuesto a lo que tenía cuando aún existía el Seguro Popular, el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) tiene un menor gasto per cápita, es decir, menores recursos para atender a cada usuario, de acuerdo con la última investigación del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

En el documento, el CIEP señaló que en el último año de existencia del Seguro Popular el gasto per cápita fue de 3,656 pesos, un dato que se redujo a 2,911 pesos este año, esto al considerar el presupuesto que se le aprobó y las proyecciones de cuánta gente sin afiliación al sistema público va a atender. 

“Las diferencias en el gasto per cápita de los subsistemas de salud exacerban la desigualdad en el acceso a los servicios de salud. Mientras que el gasto per cápita de Pemex pasó de 23,896 pesos en el 2016 a 29,803 pesos por persona; es decir, el presupuesto per cápita de Pemex es 10.2 veces el gasto de Insabi. El único gasto per cápita por debajo de Insabi es IMSS-Bienestar, 1,171 pesos”.

En el 2019, el último año donde estuvo vigente el Seguro Popular, el presupuesto que se le otorgó fue de 189,687 millones de pesos, una cifra que aumentó a 218,614 millones el año siguiente con la creación del Insabi, aunque para este 2021 sólo se aprobó un gasto de 198,334 millones de pesos.

“En el 2021, el presupuesto para el Insabi es 4.5% mayor que el ejercido en el 2019 por el Seguro Popular. Esto equivale a 8,647 millones de pesos adicionales para atender a 14.4 millones de personas más que en el 2019. El aumento marginal en el presupuesto se traduce en un gasto de 2,911 pesos por persona, 20.4% menos que en el 2019 con el Seguro Popular”, detalló el CIEP.

Respecto a la población sin afiliación a una institución de salud, en el 2000 había 55.6 millones de mexicanos en esta condición, una cifra que se redujo a 22.4 millones con el Seguro Popular y que, de acuerdo con el gobierno, se pretende bajar a 11.8 millones de personas para el término del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, en el 2024.

“A pesar de que se ha reducido la población que no cuenta con afiliación a alguna institución de seguridad social, en los últimos 10 años este aumento no se ha reflejado en mayores tasas de atención, ni en reducciones del gasto de bolsillo”, aseveró el CIEP.

En este sentido, la investigación apuntó que no sólo basta con incrementar el número de personas afiliadas al Insabi, sino también aumentar los recursos económicos ya que si no se limita el resultado que se pudiera alcanzar en cobertura universal y una atención efectiva.

ana.martinez@eleconomista.mx