El coronavirus ha provocado una crisis económica en el mundo y por ello los gobiernos de algunos países se han formulado nuevos mecanismos de ayuda para sus poblaciones. A esto se suma el incremento de la desigualdad económica, de tal manera que se estima que las 10 personas más ricas del mundo, todos hombres, aumentaron su riqueza en 540,000 millones de dólares en el 2020.

En este sentido, Magdalena Sepúlveda Carmona, directora ejecutiva de la Iniciativa de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (GIESCR, por su sigla en inglés), comentó que se necesita que los más ricos y las multinacionales paguen mediante un impuesto progresivo lo que les corresponde.

El GIESCR es una organización no gubernamental que promueve el cambio para acabar con los problemas de injusticia social y económica, a través de una visión de derechos humanos.

“Las multinacionales pagan muy poco impuesto a la renta porque mueven los fondos a paraísos fiscales, una de las propuestas que está haciendo la Comisión Independiente para la Reforma Internacional de Impuestos Corporativos (ICRICT, por su sigla en inglés) es que para lograr que las multinacionales paguen lo que corresponde haya un impuesto mínimo global, una tasa de 21 a 25%, esto reduciría drásticamente la evasión fiscal por parte de las multinacionales”, comentó en entrevista.

Estados Unidos, bajo el mando de Joe Biden, propone una tasa impositiva de 21% a las multinacionales; por lo que el rango que establece el ICRICT garantizaría que en donde quiera que las transnacionales decidan mover sus ganancias pagarían el mismo impuesto.

Además, la también panelista en ICRICT explicó que la evidencia muestra que la inversión de una transnacional en un país no depende únicamente de una tasa impositiva, incluye otros factores como la fuerza laboral que puedan tener o su infraestructura.

“Por eso la idea es que si lo hacen de manera global (el impuesto), con una tasa impositiva mínima no permitiría que se muevan o ni tampoco la competencia entre países por la tasa más baja”, sentenció.

Cambio de paradigma en temas fiscales

Es necesario cambiar el paradigma, es decir, resignificar al tema fiscal; que deje de verse como un tema técnico o burocrático sino que se observe con el enfoque de derechos humanos, que la ciudadanía, al verse afectada, participe en las discusiones, que se dé bajo el principio de la no discriminación, y esto permitiría que se amplié el panorama fiscal de una nación.

“El cambio de paradigma está en entender que el cambio fiscal no es un tema técnico y totalmente apartado de los intereses de la ciudadanía, por el contrario el tema fiscal es un tema que tiene un impacto directo en la ciudadanía y ésta tiene que participar, no podemos tener discusiones fiscales a puerta cerrada, no podemos tener un servicio tributario o una ley que dé exenciones tributarias a quien quiera, sin realmente tener una discusión pública”, comentó Sepúlveda.

En este sentido, el sistema tributario global es injusto y obsoleto y la única forma de cambiarlo es que haya un acuerdo global en los países, agregó la entrevistada.

Propuso “una convención tributaria internacional en el marco de la Organización de las Naciones Unidas y que sea ahí donde se acuerde un impuesto mínimo global (...) El problema es la poca capacidad de influencia que tienen los países en desarrollo en discutir un impuesto global en el marco de la OCDE donde no participan en igualdad de condiciones con los países ricos”, sentenció.

valores@eleconomista.mx