El gobierno mexicano anticipa que la economía conseguirá un crecimiento de 4.1% el año próximo, según lo descrito en los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) 2022 presentados ante el Congreso.

Este supuesto contrasta con 3.6% estimado por ellos mismos en abril para el Producto Interno Bruto (PIB), contenido en los Precriterios Generales de Política Económica y está arriba de las previsiones actualizadas por el Banco de México, cuyo escenario central es 3%, que es exactamente el mismo que tiene el consenso del mercado recabado por la consultoría internacional FocusEconomics.

Para proponer lo que será el Presupuesto de Egresos de la Federación 2022 y su correspondiente Ley de Ingresos, el gobierno federal utilizó el supuesto de una inflación que promediará 3.4 por ciento.

Esta previsión se alinea con la trayectoria estimada por el Banco de México en su Informe Trimestral, que fue delineado por la Junta de Gobierno en el anuncio monetario del 12 de agosto.

Al interior del primer Paquete Económico que desarrolló el Secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, estimaron que la tasa de interés se ubicará en 5% al cierre del año entrante, un nivel que está sólo medio punto arriba de 4.5% en que se encuentra hoy.

El supuesto de Hacienda para el rédito que tendrá el país el año entrante está lejos de 5.50% previsto por el mercado, según las proyecciones recabadas en la Encuesta Citibanamex, divulgada este martes 7 de septiembre.

Petróleo y tipo de cambio

Dos de los supuestos relevantes para la proyección de los ingresos que dispondrá el gobierno el año entrante, son el petróleo y el tipo de cambio.

De acuerdo con lo descrito en los CGPE 2022, el precio de la mezcla mexicana promediará el año entrante en 55 dólares por barril. Y la plataforma de producción de crudo total será de 1.8 millones de barriles diarios.

Para el tipo de cambio, la Secretaría de Hacienda estima que el próximo año cerrará en 20.4 pesos por dólar

Proyecta entre las variables de apoyo, un PIB para Estados Unidos que alcanzará una expansión de 4.5% con una variación anual de la inflación que estaría en 2.7 por ciento.

Optimismo que vulnera

La economista para México en BNP Paribas, Pamela Díaz Loubet detalla que el optimismo en la estimación del PIB provoca que la recaudación se sobrestime. Y lo mismo sucede con el nivel de deuda como porcentaje del PIB, que resulta mayor nada más por el denominador del Producto Interno.

El Director de Investigación Económica en el think lab Saver, Luis Pérez Lezama, explicó que el crecimiento esperado del PIB en 4.1% “no tiene sustento con un andamiaje estructural que estimule a la inversión en infraestructura, ciencia, tecnología o la exportación”.

El director para América Latina en Moody´s Analytics, Alfredo Coutiño considera que un crecimiento del PIB de 4.1% como el propuesto por Hacienda no es factible ante la ausencia de inversión privada.

El economista senior de Oxford Economics, Joan Domene, advierte que es poco probable que sin reformas estructurales ni mejora en el ambiente de confianza económica y seguridad legislativa se estimule a la inversión que genera crecimiento.

Impacto financiero por la tasa

Pamela Díaz advirtió que el estimado de la tasa de interés del gobierno que está en 5% para el siguiente año contrasta con 6% proyectado por BNP Paribas. Si no aciertan, tendrá un impacto negativo en el costo financiero de la deuda, resaltó.

“Según lo estimado por Hacienda en sus sensibilidades, es que por cada 100 puntos extra en la tasa de interés, tienes un aumento del costo financiero de la deuda de 0.9% del PIB”, agregó.

Aparte Pérez Lezama destacó que mantener bajas tasas de interés favorece a expandir el gasto y al financiamiento de la deuda. “La expectativa del gobierno o el supuesto de una tasa baja, se cruza con la idea de endeudarse en pesos a una tasa barata; con el plan de bajar la deuda externa que favorece la expansión del gasto social planteada de nuevo en el Proyecto presupuestal”.

Metas fiscales, toque realista

La economista de BNP Paribas explica que el déficit primario esperado para el año entrante de 0.3% del Producto, refleja un presupuesto austero que ya no cuenta con fondos de compensación.

La Directora de Análisis Económico de Finamex, Casa de Bolsa, Jessica Roldán Peña acota que al estimar un déficit primario de 0.4% para este año y de 0.3% del Producto para el 2022 se relajan de alguna manera las metas fiscales de esta administración, dando un poco de crédito a un entorno incierto.

Con ellas coincidió el especialista de Oxford Economics quien agregó que todavía el año pasado el gobierno anticipaba superávits de hasta 1 punto del PIB para el resto de la administración. En este sentido, el déficit primario esperado para este y el año entrante, es un poco más realista, consignó Domene.

“Las premisas económicas (del gobierno) son aún optimista”, finalizó.

ymorales@eleconomista.com.mx

kg