México ha sufrido una desinversión consistente de extranjeros en el mercado de deuda desde el 2018 que alcanzó un pico histórico en el segundo trimestre del 2020, agudizada por la aversión al riesgo emergente generada por la pandemia del Covid-19, evidencia información del Banco de México.

Al cierre del año pasado, los extranjeros tenían 28.57% del total de los valores gubernamentales en circulación, es decir Cetes, Bonos M, Udibonos y Bondes D y actualmente, con información al 18 de agosto del 2020, la tenencia de este sector representa 22.9% del total colocado. La información más reciente, es la última fecha publicada en el web externo del banco central.

Esta inversión de extranjeros en títulos de deuda se explica parcialmente por los diferenciales de tasas de interés, y podría estar más asociada en el segundo trimestre del año al episodio reciente de choques derivados de la pandemia de Covid-19, admiten investigadores del Banco de México en el análisis “Evolución de los flujos de capital y de la aversión al riesgo”.

Pero los inversionistas extranjeros comenzaron a deshacer posiciones en México desde el 2018, cuando 36% de los títulos de deuda gubernamental estaba en poder de extranjeros. Un ajuste de portafolios que podría estar asociado a factores de confianza en la economía mexicana, como lo señaló el economista del Banco de la Reserva de Dallas, Jesús Cañas.

Este comportamiento ha sido clave para la Junta de Gobierno de Banco de México en sus decisiones monetarias de los últimos cinco meses de acuerdo con el Gobernador del banco central, Alejandro Díaz de León.

El banquero central aseguró en la conferencia del Informe Trimestral que “ha sido clave para los miembros de la Junta que el ajuste de portafolios se dé en forma ordenada”.

El peso del choque financiero

Tras realizar un análisis comparativo entre economías emergentes, el Banco de México identificó que “en periodos de elevada incertidumbre en los mercados financieros internacionales como el episodio reciente de choques derivados de la pandemia Covid-19, la aversión al riesgo global tiende a adquirir una mayor importancia para explicar los flujos de capital. Mientras que factores idiosincrásicos tienen un papel relativamente secundario”.

Los factores idiosincrásicos son características domésticas de cada país que pueden generar confianza en los inversionistas a partir de políticas amigables al capital o por el contrario, un ambiente adverso a los capitales.

“Durante este proceso (el Covid-19 y el choque financiero que generó en el segundo trimestre), el factor dominante en la determinación de los ajustes de portafolios de los inversionistas parece haber sido la evolución de la aversión al riesgo global. Posteriormente conforme se fueron adoptando medidas monetarias, financieras y fiscales en las economías de importancia sistémica para contener los efectos negativos de la pandemia sobre la actividad económica y los mercados financieros, el sentimiento de aversión al riesgo entre los participantes en los mercados ha mostrado cierta reducción”, consignaron los investigadores de Banxico.

Confianza, el otro motor

El ajuste de portafolios donde los inversionistas internacionales han deshecho posiciones en México no ha pasado desapercibido en el exterior. El Fondo Monetario Internacional, el Banco de la Reserva de Dallas y los bancos de inversión Bank of America Securities y Credit Suisse han dado cuenta de este comportamiento.

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