España se encuentra de nuevo en el centro de la crisis de la zona euro. Analistas advierten que el país se encamina a un pinchazo financiero en el 2013 que puede obligarlo a recurrir a la ayuda internacional.

La inquietud sobre España se propaga en los mercados debido al aumento de la deuda pública (79.8% del PIB previsto en el 2012 frente a 68.5% en el 2011), la desviación del déficit, la fragilidad de los bancos, una nueva recaída en la recesión y los altos índices de desempleo ponen en luz roja a las finanzas del país.

Los inversionistas obligaron al Tesoro a pagar tasas en alza en su primera subasta de deuda tras el anuncio de unos austeros presupuestos para el 2012, que incluyen un ajuste de 27,300 millones de euros (unos 35,700 millones de dólares).

Sin embargo, para Raj Badiani, analista de IHS Global Insight, pese a las tasas crecientes y los nervios en el mercado de deuda en las últimas semanas, España no está ante un peligro inminente y el Banco Central Europeo tendría que proporcionar a España una protección mayor que su actual política de comprar deuda.

Los desafíos a los que debe hacer frente el gobierno conservador español de Mariano Rajoy son de enormes proporciones. Presentó los presupuestos más austeros de la historia española, determinado a cumplir con su promesa de reducir el déficit público desde 8.51% del PIB en el 2011 a 5.3% este año y 3% en el 2013.