El Senado de Estados Unidos aprobó un apartado al proyecto general de regulación financiera con el que se indicaría a las agencias calificadoras la empresa con la que trabajarían.

Con ello se busca endurecer las normas que regulan a las agencias calificadoras, las cuales han sido criticadas por no advertir los riesgos que acarreaban algunos instrumentos de deuda.

La propuesta busca conformar un organismo de gobierno para asignar a las agencias, Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch Ratings, el emisor de deuda que deben calificar.

En una votación de 64 a 35, el Senado incorporó la medida para controlar a las calificadoras en el proyecto general de reforma de regulación financiera, el cual podría ser aprobado la próxima semana.

Para que no sean presionadas

Los senadores que apoyan la iniciativa dicen que la creación de un directorio de calificación de crédito reduciría la presión que tienen las agencias para poner buenas calificaciones a las firmas que las contratan para ser calificadas.

Hay un conflicto de interés increíble en la industria de las calificaciones de crédito , afirmó el senador demócrata Al Franken durante un discurso en el piso del Senado de EU.

Inician investigación

Por su parte, el fiscal general de Nueva York, Andrew Cuomo, inició una investigación de ocho bancos para determinar si brindaron información engañosa a agencias que califican valores hipotecarios, reportó el jueves el diario The New York Times.

La oficina del fiscal citó a última hora del miércoles notificando a los bancos de la investigación, indicó el diario en su sitio de Internet, basado en dos fuentes con conocimiento del asunto.

Según el reporte, el fiscal investiga a Goldman Sachs, Morgan Stanley, UBS, Citigroup, Credit Suisse, Deutsche Bank, Credit Agricole y Merrill Lynch, que ahora pertenece a Bank of America.

La investigación sugiere que Cuomo piensa que las agencias calificadoras pudieron haber sido engañadas por uno o más de esos bancos, según el reporte.

Esta semana, CalPERS, el mayor fondo de pensiones públicas de Estados Unidos, ganó un fallo judicial que le permite demandar a las tres principales agencias por haber asignado calificaciones salvajemente imprecisas e irracionalmente altas , lo que le causó pérdidas por 1,000 millones de dólares.

Para reducir presión

El Senado de EU votó 61 a 38 para pedir a los reguladores, como la Corporación Federal de Seguro de los Depósitos, que desarrollen sus propios estándares de calidad del crédito, en vez de depender solamente de la evaluación de las agencias.

Además, la medida aprobada en el Senado podría dar a las agencias calificadoras más pequeñas la posibilidad de desafiar el dominio de los tres grandes protagonistas del sector.

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