Una fuerte corriente vendedora en los mercados emergentes en mayo supuso la salida de 12,300 millones de dólares (mdd) que inversionistas extranjeros tenían colocados en bonos y acciones, según cifras publicadas por el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés).

La salida de esos fondos se dividió en partes iguales entre deuda y acciones, mientras que a nivel regional el mayor efecto se sintió en Asia, con salidas de 8,000 millones de dólares, y África y Medio Oriente, con 4,700 millones de dólares, según el reporte.

“No destaca ningún impulso único para las salidas de activos de mercados emergentes”, dijeron los analistas del IIF en su informe.

“Parece que hay una combinación de factores: tensiones locales —como las presiones de financiamiento en Argentina y Turquía o la huelga de camioneros en Brasil—, nuevas amenazas arancelarias de Estados Unidos y medidas de represalia, y la incertidumbre política en Italia y España”.

En un contexto de mayores costos financieros globales y un dólar más fuerte, también hay evidencia de que la caída de la confianza está afectando a una mayor cantidad de países emergentes.

Los flujos de cartera del año hasta la fecha siguen siendo positivos en unos 46,000 millones de dólares, pero representan una fuerte desaceleración respecto de los 134,000 millones de dólares del mismo periodo del 2017.

Una medida más amplia de la confianza de los inversionistas extranjeros, que incluye la inversión de capital en propiedades, fábricas y otros activos, es más alentadora para los mercados emergentes.

De acuerdo con estos datos, que se obtienen con un retraso mayor, el IIF calculó que los flujos de capital netos hacia mercados emergentes llegarán a 32,000 millones de dólares en abril, muy por encima de las entradas promedio de 7,000 millones de dólares mensuales en el 2017.

Las entradas netas de capital en los primeros cuatro meses del 2018 fueron de 110,000 millones de dólares, frente a 37,000 millones de dólares en el mismo periodo en el 2017.

Los flujos netos a Turquía fueron de 10,000 millones en abril y en México fueron de aproximadamente 8,000 millones de dólares, los más altos desde enero del 2015.

Los flujos a Brasil fueron neutros, mientras que para Argentina e India fueron negativos por primera vez desde mayo del 2017 y febrero del 2016, respectivamente.

El IIF también calculó que una apreciación ponderada de 10% del dólar estadounidense recortaría los ingresos netos anuales de capital a los mercados emergentes en cerca de 95,000 millones de dólares.