De acuerdo con los estatutos del Fondo Monetario Internacional (FMI), todas las decisiones se asumen por votación de los 188 miembros, representados en 37 sillas (grupos de países) en la Junta de Gobernadores.

Cada silla representa a un conjunto de naciones, seleccionados de acuerdo con sus características de desarrollo macroeconómico y posición geográfica.

Pero el voto de los gobernadores que están en las sillas no tiene el mismo peso, pues éste se determina en función del tamaño de las aportaciones.

Es decir, el voto de los países, es la fotografía de su poder económico. Así, los que tienen más poder a la hora de tomar las decisiones de préstamo, que ni siquiera tienen que coordinar su voto con otros, son Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Francia, Alemania, Arabia Saudita, China y Rusia. Cada uno de ellos ocupa una sola silla en el FMI.

Los otros 180 países tienen que organizar su voto en función de los intereses de un grupo y la suma de sus cuotas es proporcional al poder de voto que logran en las decisiones del FMI.

Estados Unidos decide, vota y veta

Pese a que los ocho países que votan de manera independiente pueden asumir sus decisiones de acuerdo con sus intereses únicos, sólo uno de ellos tiene poder de veto. Se trata de Estados Unidos, cuya cuota es la más alta entre las 188, correspondiente hasta ahora a 17.67% de las cuotas totales de los demás países. Representan a esa nación la presidenta de la Fed y el secretario del Tesoro.

Lejos, con 6.56% de las cuotas totales, está Japón; Alemania, con 6.11%; Francia y Reino Unido, con 4.50% de las cuotas, respectivamente. Arabia Saudita, con 2.93% de las cuotas, y Rusia, con 2.49 por ciento.

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