La economía mexicana muestra indicios de que su mejoría se desvanece, indicó el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), al interpretar sus mediciones anticipadas de indicadores clave de la producción de manufacturas, consumo y los servicios.

El Indicador IMEF Manufacturero cayó 0.4 puntos en noviembre para cerrar en 50.3 unidades y mantenerse en zona de expansión por segundo mes consecutivo.

El Indicador IMEF varía en un intervalo de 0 a 100 puntos y el nivel de 50 puntos representa el umbral entre una expansión (mayor a 50) y una contracción (menor a 50), de la actividad económica.

Por su parte, el Indicador IMEF No Manufacturero registró una caída en noviembre de 1.7 puntos para cerrar en 50.1, manteniéndose en zona de expansión por nueve meses consecutivos.

“Las cifras del Indicador IMEF de noviembre, junto con los resultados de otros indicadores de coyuntura, sugieren el desvanecimiento de la mejoría en la actividad económica que se esperaba para el cuarto trimestre de 2021”, dijo el IMEF en su reporte mensual. 

Si bien las tendencias-ciclo, tanto del sector manufacturero como del sector no manufacturero, permanecieron en zona de expansión en noviembre, los índices disminuyeron, acercándose al umbral de 50 puntos. 

En particular, el Indicador IMEF No Manufacturero tuvo una caída sensible y cerró apenas ligeramente por encima del umbral. 

Asimismo, sus cuatro subíndices disminuyeron, destacando las caídas de Producción y Nuevos Pedidos, cuando se esperaba una mejoría. 

“No obstante, serán las cifras de diciembre las que confirmen el debilitamiento de la actividad económica en el país al cierre del año”, agregó el IMEF.

En el entorno internacional, destacó que durante el tercer trimestre la economía estadounidense redujo su ritmo de expansión en la actividad económica respecto al segundo trimestre. 

Algunos de los factores que parecen haber influido en dicho resultado son el incremento relativo de contagios, el vencimiento de estímulos económicos y los cuellos de botella en el suministro de insumos clave para la producción. 

En este entorno, el FMI disminuyó ligeramente su pronóstico de crecimiento para la economía mundial para este año, de 6.0 a 5.9%, rectificando hacia la baja el crecimiento para las economías y hacia el alza el crecimiento para las economías emergentes excluyendo a China

La perspectiva para el año entrante se mantuvo sin cambio. No obstante, el aspecto más relevante a considerar en el entorno internacional es el aumento de la inflación mundial, y en particular en Estados Unidos, impulsada en gran medida por ciertos cuellos de botella, pero también por los enormes estímulos al gasto, y la recomposición del gasto mundial hacia las mercancías. 

También ha desempeñado un papel central en las presiones inflacionarias mundiales el aumento del precio de materias primas, como el petróleo y sus derivados.

roberto.morales@eleconomista.mx